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Un proyecto de Ley de Biocombustibles que impulsa Patricia Bullrich habilita la venta de mezclas superiores a las actuales, autoriza la incorporación de nuevos surtidores y abre el juego para que las estaciones independientes desarrollen propuestas diferenciadas.
La discusión del nuevo régimen de biocombustibles comenzó a mostrar con mayor claridad qué lugar ocuparán las Estaciones de Servicio si una propuesta del oficialismo finalmente se convierte en ley (ver al pie de la nota). Aunque el texto incorpora herramientas que podrían ampliar la oferta disponible para los consumidores y generar nuevas alternativas comerciales para los expendedores, también deja una certeza: el desembarco de surtidores destinados a combustibles con mayores porcentajes de componentes renovables dependerá exclusivamente de las decisiones empresariales.
Durante una reunión de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado, que se llevó adelante en el Congreso, Surtidores indagó entre los presentes sobre la posibilidad de que en dicha iniciativa se promueve mecanismos de ayuda para construir instalaciones, ampliar capacidades o sumar equipamiento específico.

Los funcionarios explicaron que la propuesta no incorpora herramientas particulares para financiar nuevas plantas, centros de almacenamiento, infraestructura logística ni equipamiento de expendio. Tampoco contempla esquemas de cupos ni mecanismos de asignación preferencial como los que caracterizaron a etapas anteriores del mercado.
La filosofía del proyecto es diferente. La intención oficial consiste en dejar atrás un sistema basado en intervenciones administrativas para avanzar hacia uno sustentado en acuerdos entre privados, libre competencia y formación de precios por mecanismos de mercado.
Esa visión aparece reflejada en varios artículos de la iniciativa. Uno de los más relevantes para los estacioneros habilita la incorporación de surtidores adicionales para comercializar combustibles con porcentajes de biodiésel o bioetanol superiores a los obligatorios. La posibilidad queda abierta para cualquier boca de expendio que cumpla las exigencias técnicas y de seguridad que establezca la autoridad de aplicación.
La novedad adquiere importancia porque, por primera vez, el proyecto abre explícitamente la puerta a una oferta más diversa dentro de las playas de carga. Ya no se trataría solamente de cumplir con los cortes obligatorios incorporados en origen, sino también de permitir productos alternativos destinados a consumidores que opten por mezclas diferentes.

Sin embargo, para Diego Roger, especialista en biocombustibles, el cambio puede representar una oportunidad especialmente interesante para aquellos operadores que buscan diferenciarse.
“Hay un mensaje muy claro en la iniciativa. El Estado no va a financiar la inversión, pero tampoco va a impedir que quien quiera desarrollar una propuesta comercial distinta pueda hacerlo. Eso abre posibilidades para estaciones blancas y para empresarios que quieran explorar nuevos segmentos de mercado”, explicó.
La apertura planteada por la ley no se limita únicamente a los surtidores. El proyecto también autoriza la utilización de vehículos Flex Fuel, preparados para funcionar con porcentajes más elevados de combustibles renovables. Si esa tecnología logra expandirse en el parque automotor, las bocas de expendio podrían encontrar una nueva fuente de demanda para productos que hoy prácticamente no tienen presencia comercial en el país.
Durante el debate, los senadores y los dirigentes del sector reconocieron que será necesario desarrollar un conjunto de normas técnicas que hoy directamente no existen. La Argentina nunca reglamentó plenamente los denominados cortes libres y, por lo tanto, no cuenta con especificaciones de calidad para mezclas como B20, E20 u otras variantes que podrían surgir a partir de la nueva legislación.
“La Secretaría de Energía deberá definir características de producto, requisitos de comercialización, estándares de calidad, formas de identificación para el consumidor y criterios operativos que permitan garantizar un funcionamiento seguro”, expresó el exsecretario de biocombustibles.
Tampoco se descartan modificaciones vinculadas al almacenamiento, transporte y manipulación de combustibles con mayores concentraciones de componentes renovables. Todo ello tendrá impacto directo sobre las inversiones que eventualmente deban realizar las Estaciones de Servicio.
Cabe agregar que durante su exposición, el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, explicó que el Gobierno analizó experiencias internacionales del mercado de biodiésel y mantuvo intercambios con el Mercado Electrónico del Gas, entidad que administra subastas de gas natural bajo estándares internacionales.

De esas consultas surgió una conclusión que terminó incorporándose al proyecto: para evitar diferencias injustificadas entre regiones conviene establecer zonas de negociación que permitan ordenar los costos logísticos. La iniciativa prevé precisamente la creación de regiones geográficas dentro del futuro mercado electrónico de biocombustibles. El objetivo consiste en evitar que la distancia entre productores y compradores termine generando distorsiones en los valores de referencia.
Sobre ello, los referentes que expusieron ante los legisladores coincidieron en que la cuestión no es menor para las Estaciones de Servicio. “Una eventual expansión de combustibles con mezclas superiores requerirá cadenas de abastecimiento eficientes y previsibles. Si los costos de transporte terminan deteriorando la competitividad del producto, cualquier inversión en nuevos equipos podría perder atractivo económico”, sostuvieron.
Finalmente Roger destacó que “lo que se está planteando es un cambio profundo. Se habilitan nuevas alternativas comerciales, se permite avanzar hacia productos que hoy no existen en el mercado y se da más libertad a los operadores. Pero para que eso funcione hacen falta reglas técnicas claras y una logística que no castigue a quienes están lejos de los centros productores. De lo contrario, la posibilidad estará escrita en la ley, pero costará transformarla en una oportunidad real para las Estaciones de Servicio”.
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