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Especialistas advierten que lo difícil no es sólo encontrar personal, sino liderar, capacitar y generar condiciones para que quieran quedarse.
Conseguir nuevos integrantes del equipo de trabajo no siempre es el mayor problema para una Estación de Servicio. Retenerlo, en cambio, empieza a ocupar un lugar cada vez más sensible en la agenda de los operadores.
Así lo respalda el relevamiento de FECRA donde se menciona que el 70 por ciento recambia hasta seis personas por año, mientras que otro 20 por ciento reemplaza entre seis y doce, en el mismo período.
La advertencia cobra peso en un mercado argentino atravesado por altos niveles de informalidad y con un desempleo juvenil superior al promedio general. ¿Por qué remarcarlo? Porque la actividad continúa funcionando como una puerta de entrada al trabajo formal, con aportes previsionales, cobertura social y capacitación.

Sin embargo, los operadores observan un fenómeno que se repite cada vez con más frecuencia: empleados que ingresan con entusiasmo, aprenden las tareas básicas y, al cabo de algunos meses, deciden cambiar de rumbo.
Para Leonardo Bianchini, fundador y CEO de Plan Bee Conocimiento Activo, parte de la explicación está en las expectativas con las que las nuevas generaciones llegan al mundo laboral. Según el especialista, muchas veces se interpreta la rotación como una falta de compromiso, cuando detrás del fenómeno existen cambios más profundos en la forma en que los jóvenes se relacionan con el trabajo.
“No es que no quieran trabajar, necesitan sentir que no están perdiendo el tiempo“, mencionó Bianchini, en diálogo con Surtidores, recordando una conversación mantenida con un joven empleado de una estación; lo que resume uno de los principales desafíos para las empresas del sector: crear sentido y quizás reafirmar el rol social de las Estaciones de Servicio.
Quienes ingresan hoy crecieron en entornos marcados por la inmediatez tecnológica, el acceso permanente a la información y una menor tolerancia a los procesos burocráticos. Como consecuencia, valoran especialmente los entornos donde perciben aprendizaje, participación y objetivos claros.
“Necesitan participación, casos reales, interacción, velocidad, feedback, sentido. No quieren solamente saber qué hacer, sino entender para qué sirve lo que hacen“, sostuvo. Es por esto que la capacitación y la comunicación adquieren una importancia estratégica.
El problema ya no pasa únicamente por enseñar procedimientos operativos o protocolos de seguridad, sino también por transmitir el propósito de cada tarea y mostrar cómo impacta en la experiencia del cliente y en los resultados del negocio.
La cuestión también alcanza a los liderazgos. Bianchini advirtió que los trabajadores más jóvenes suelen valorar la presencia activa de sus responsables, la claridad en las consignas y el reconocimiento frecuente por el trabajo realizado. En esa línea enfatizó: “La mayoría no espera permanecer veinte años en el mismo lugar, pero eso no significa que no puedan involucrarse profundamente mientras estén ahí”.

En repaso, entre los aspectos más valorados se indican: líderes presentes, objetivos concretos, aprendizaje real, autonomía, herramientas tecnológicas que simplifiquen las tareas y ambientes laborales saludables.
La rotación implica mucho más que una vacante. Cada salida supone volver a reclutar, capacitar, acompañar el proceso de adaptación y absorber una pérdida temporal de productividad.
En una Estación de Servicio, construir equipos experimentados tiene un valor operativo directo. Un trabajador que conoce los procedimientos, entiende los ritmos de la playa, anticipa los momentos de mayor demanda y sabe cómo responder ante un cliente o una situación imprevista, aporta mucho más que presencia en un turno. Reduce errores, mejora la atención y permite que la operación funcione con mayor previsibilidad.
Por eso, la permanencia del personal también debe leerse como una inversión. Cada empleado que logra consolidarse en el equipo acumula conocimiento sobre la dinámica propia de la estación, los hábitos de los clientes y las exigencias de seguridad, venta y servicio. En un negocio donde cada detalle impacta en la experiencia y en la rentabilidad, retener talento no es solo una cuestión de recursos humanos: es una decisión de gestión.
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