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Desde Lenor destacaron que el nuevo esquema de verificaciones metrológicas ya alcanza a todo el país y aseguraron que, paralelamente, crece la demanda de servicios vinculados para tiendas de conveniencia, espacios gastronómicos y sistemas de gestión.
El nuevo régimen de control metrológico de surtidores comenzó a consolidarse en todo el país y, a pocos meses de su puesta en marcha, ya muestra una transformación que va más allá de las verificaciones obligatorias. Desde Lenor, una de las organizaciones habilitadas para realizar las inspecciones, aseguran que el proceso no solo incrementó la capacidad de respuesta sobre las Estaciones de Servicio, sino que también despertó un creciente interés por incorporar estándares de calidad en otras áreas del negocio.
La implementación representa un importante desafío logístico. Argentina cuenta con 5.387 bocas de expendio distribuidas a lo largo del territorio nacional, una realidad que obliga a coordinar operativos en contextos geográficos muy diferentes y con características particulares en cada región.
Para responder a esa demanda, Lenor cuenta con una red de laboratorios con presencia en Buenos Aires, Centro, Cuyo, Patagonia y el NOA, lo que le permite realizar las verificaciones desde distintos puntos del país y reducir tiempos de respuesta, al mismo tiempo que aprovecha el conocimiento específico de cada zona.

Desde la empresa explican que la descentralización resulta clave para sostener un criterio técnico uniforme sin perder de vista las particularidades operativas que presenta cada mercado regional.
Respecto de los controles, desde Lenor aclaran que las irregularidades detectadas no suelen corresponder a problemas de gravedad. En la mayoría de los casos aparecen diferencias de medición, desgaste natural de componentes, deficiencias de mantenimiento o aspectos relacionados con la identificación y la documentación del equipo.
Se trata, en general, de situaciones que pueden resolverse mediante ajustes, reparaciones o tareas de mantenimiento preventivo para que el surtidor cumpla correctamente con los parámetros establecidos por la reglamentación vigente.
Las verificaciones contemplan distintas etapas. Los técnicos comienzan identificando el equipo, revisan su estado general y luego realizan los ensayos metrológicos previstos por la normativa. Sin embargo, la duración de cada intervención varía considerablemente.
El tiempo depende de factores como la cantidad de surtidores instalados, la configuración de la estación, el estado de conservación de los equipos y las condiciones operativas existentes al momento de la inspección. Por ese motivo, remarcan que no es posible establecer un plazo estándar aplicable a todos los establecimientos.
A pocos meses de su implementación, el balance es favorable. En Lenor destacan que el sistema logró ampliar la cobertura territorial y fortalecer la capacidad operativa para atender las inspecciones en todo el país manteniendo criterios técnicos homogéneos.
Otro dato que sobresale es la participación creciente de los operadores. Según explican, las Estaciones de Servicio intervienen cada vez más activamente del proceso, realizan consultas con mayor frecuencia y buscan coordinar las verificaciones para incorporarlas de manera ordenada a su funcionamiento cotidiano.

Esa evolución también comenzó a generar nuevas demandas que exceden el control de los surtidores. En los últimos meses, Lenor sumó ensayos bromatológicos y servicios vinculados con las buenas prácticas de manufactura para tiendas de conveniencia y espacios gastronómicos, como restaurantes y cafeterías de las Estaciones de Servicio.
Al mismo tiempo, un número creciente de estaciones independientes o sin bandera consulta sobre la posibilidad de implementar sistemas de gestión de calidad bajo la norma ISO 9001 y avanzar posteriormente hacia su certificación.
Desde Lenor interpretan este fenómeno como una señal positiva de una gestión más sistemática y de una mayor atención sobre la calidad y consistencia de la operación. La tendencia coincide con la creciente importancia que adquirieron las tiendas de conveniencia y los espacios gastronómicos dentro del negocio, consolidando un modelo donde la excelencia ya no se limita exclusivamente al expendio de combustibles.
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