Activar/Desactivar Leer Página
Los establecimientos bien ubicados y administrados profesionalmente mantienen su atractivo para los inversores. La rentabilidad ya no depende solamente del combustible, sino también de la tienda, los servicios y el aprovechamiento integral del predio.
Las Estaciones de Servicio atraviesan una etapa de transformación que obliga a revisar la forma tradicional de analizar el negocio. Los litros despachados continúan siendo importantes, pero ya no alcanzan por sí solos para determinar su potencial. La ubicación, la tienda, los servicios complementarios y la capacidad de gestión ganaron un lugar decisivo dentro de la ecuación.
Este proceso coincide con un escenario económico que ofrece oportunidades de largo plazo. El desarrollo energético de Vaca Muerta, el crecimiento de la minería, la expansión del sector agropecuario, las mejoras en la logística exportadora y la apertura de nuevos corredores viales pueden generar más circulación, transporte y demanda de combustibles y servicios asociados.
La construcción, la industria y el turismo también muestran posibilidades de recuperación en distintas economías regionales. En conjunto, estas actividades conforman una base concreta para pensar en una evolución sostenida del negocio durante los próximos años.

Por supuesto, existen variables que deben ser consideradas. La demanda de combustibles registra caídas interanuales de entre 6 y 9 por ciento según el período analizado, el incipiente cambio en la motorización del parque automotor, y los sucesivos incrementos en salarios, cargas sociales, impuestos nacionales, tasas municipales, tarifas y comisiones por medios electrónicos de pago.
Pese a estas condiciones, las Estaciones de Servicio siguen apareciendo en el radar de numerosos inversores. Para Oscar Bally, de OP Fuel Consulting, “una Estación de Servicio en manos equivocadas puede ser un pozo sin fondo, mientras que, en manos de operadores experimentados y con gestión profesional, puede convertirse en uno de los activos con mejor relación entre riesgo y retorno disponibles en el mercado actual”, afirmó.
El análisis comienza por el costo de oportunidad del capital. Es decir, el rendimiento que podría obtener ese mismo dinero si fuera destinado a otra alternativa. Como explica Bally, “cada dólar invertido tiene un costo invisible, que es exactamente igual al rendimiento que ese capital hubiera generado en su mejor uso alternativo”.
En la Argentina, las opciones suelen repetirse: bonos, obligaciones negociables, inmuebles, campo, franquicias o comercios. Los instrumentos financieros pueden ofrecer buenos rendimientos, pero están sujetos al riesgo crediticio, la volatilidad y los movimientos del mercado. Tampoco generan una caja operativa ni permiten intervenir directamente para mejorar sus resultados.
La inversión inmobiliaria destinada a renta difícilmente supera el 4 o 5 por ciento anual en dólares. El campo, por su parte, conserva su condición de activo sólido, pero ofrece retornos operativos cercanos al 3 o 4 por ciento, requiere conocimientos específicos y tiene ciclos de liquidez vinculados a cada campaña.
Frente a esas alternativas, una Estación de Servicio bien ubicada combina infraestructura, terreno, movimiento permanente y generación diaria de fondos. “No es una apuesta financiera, sino un negocio operativo con demanda probada”, señaló el especialista.

Según las proyecciones de OP Fuel Consulting, una inversión cercana a los USD 2 millones en una estación considerada “prime site” puede alcanzar un retorno operativo de entre 10 y 15 por ciento anual en dólares. Además, existe margen para mejorar el resultado mediante una administración más eficiente y la incorporación de nuevas unidades comerciales.
Ese rendimiento no surge automáticamente. Depende del precio de compra, la ubicación, el contrato con la petrolera, los litros vendidos, la capacidad de la tienda, los gastos laborales, el potencial del terreno y las inversiones necesarias.
“La rentabilidad esperada no debería ser inferior al 10 o 15 por ciento anual sobre el capital invertido”, sostuvo Bally. Según explicó, ese nivel contempla tanto el costo de oportunidad existente en la Argentina como el riesgo propio de una actividad que demanda conducción cotidiana, conocimientos específicos y una mirada de largo plazo.
Antes de comprar, el flujo de fondos debe evaluarse bajo diferentes escenarios. El cálculo tiene que contemplar posibles variaciones del volumen y del ticket promedio de la tienda, mayores costos, modificaciones regulatorias y ambientales, y desembolsos adicionales para mantener competitivas las instalaciones.
“Solo un modelo que resiste esas variables con solidez merece ser llevado adelante”, advirtió el consultor. Si la rentabilidad depende de que todos los indicadores evolucionen favorablemente, probablemente el precio solicitado o el esquema comercial deban ser revisados.
También hay que considerar que una estación no es un activo líquido. No puede venderse en 48 horas, exige presencia y concentra una cantidad importante de capital. Por eso, el análisis debe incorporar el perfil del comprador, su horizonte temporal y su capacidad para operar el establecimiento o delegar esa tarea en un equipo profesional.

El cambio más importante, de todos modos, ocurre dentro de las propias estaciones. “Hoy la rentabilidad no se construye solo desde el surtidor”, aseguró Bally. La tienda, la gastronomía, el lavado, los lubricantes, los servicios para flotas, la publicidad, la carga eléctrica y el uso inmobiliario del predio pueden generar ingresos adicionales y reducir la dependencia de los litros.
La estación empieza así a funcionar como una plataforma de energía, servicios y conveniencia. El cliente ya no vale únicamente por el combustible que carga, sino también por lo que consume durante su permanencia en el establecimiento.
“La pregunta correcta ya no es si una Estación de Servicio es rentable, sino qué tipo de estación es rentable, con qué modelo de negocio y con qué nivel de gestión”, concluyó Bally. Es en esa diferencia donde se define el resultado y donde aparecen las mejores oportunidades para quienes sepan mirar más allá del surtidor.
DEJANOS TU COMENTARIO!