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La reducción de los costos, la mayor potencia de los equipos y nuevos usos del almacenamiento alteraron la ecuación. El crédito todavía demora decisiones, aunque esperar también prolonga la exposición del negocio a las tarifas eléctricas.
En apenas tres años, el mercado fotovoltaico cambió más que muchos presupuestos de inversión. La caída internacional del precio de los equipos, el aumento de la potencia por módulo y la expansión de la oferta local modificaron el costo de instalar generación solar. Para las Estaciones de Servicio, esta transformación obliga a revisar con parámetros actuales proyectos que pudieron haber sido postergados bajo una ecuación muy diferente.
La principal transformación está en el costo de entrada. Entre 500 y 600 dólares se registra el valor actual del kW instalado, según confirmó a Surtidores Néstor Rejas, gerente comercial de Sustentator, mientras que hace tres años era de entre 1.200 y 1.500.
La comparación vuelve a modificar la relación entre inversión, ahorro y vida útil. La diferencia no surge de un equipo aislado, sino de una solución fotovoltaica instalada, aunque el presupuesto definitivo depende de las características de cada Estación de Servicio.
Para Néstor Rejas, gerente Comercial de Sustentator, los precios ya alcanzaron su piso y no seguirían bajando. Después de años de sobreoferta internacional y mayor competencia entre importadores, los paneles y las baterías incluso aumentaron entre 5 y 7 por ciento a comienzos de este año tras la eliminación de beneficios impositivos en China.
La evolución técnica completa el cambio. Daniel Holmes, responsable de ventas de Aryes Energías, indicó que en menos de cinco años la potencia nominal de los paneles utilizados en sus proyectos prácticamente se duplicó y actualmente existen módulos que superan los 700 W.

Más potencia por unidad no significa que se haya duplicado el porcentaje de conversión de la radiación solar. Su efecto práctico consiste en alcanzar una determinada capacidad con menos paneles y mejorar el aprovechamiento de superficies limitadas, una restricción habitual en las Estaciones de Servicio.
Ahora bien, ¿alcanza con comprar paneles más económicos? Holmes explicó que “el costo del equipamiento está en el orden del 50 por ciento de la inversión total”. Allí se incluyen los módulos, los inversores y las estructuras principales necesarias para sostenerlos.
La otra mitad se define en la ingeniería. La disposición y accesibilidad de los techos, los materiales complementarios, las distancias, las etapas de montaje y el tiempo de trabajo pueden modificar el valor final aun cuando dos proyectos tengan una potencia semejante.
Por esa razón, Aryes Energías viene desarrollando instalaciones de mediana potencia, adaptadas a las superficies efectivamente disponibles en cada establecimiento. A medida que aumenta la escala, el costo por kW tiende a disminuir porque determinados gastos de diseño y ejecución se distribuyen sobre una capacidad superior.
El menor valor de la tecnología todavía convive con una paradoja. Durante este año, las compañías recibieron menos consultas de Estaciones de Servicio que en períodos anteriores, mientras que la industria y las actividades agropecuarias concentraron la mayor cantidad de proyectos.
La falta de resultados no sería el motivo, ya que los sistemas fotovoltaicos en bocas de expendio registran ahorros comprobables en todos los casos. La dificultad aparece al momento de conseguir financiamiento y ordenar la inversión entre otras necesidades consideradas más urgentes.
Las expectativas sobre una reducción de las tasas también demoraron decisiones, pero la baja no terminó de concretarse durante el año.
Frente a ese freno, Aryes Energías, por ejemplo, comenzó a ofrecer financiación propia en doce cuotas. El esquema busca acercar el desembolso a la capacidad financiera del operador, sin exigir que la totalidad de la instalación se pague con fondos disponibles.

LAS BATERÍAS ABREN UNA CUENTA DIFERENTE PARA EL GNC
“La previsibilidad es la palabra para mí”, enfatizó Rejas al analizar el beneficio que suele quedar relegado detrás del cálculo de amortización. Un sistema fotovoltaico tiene una vida útil mínima estimada en 25 años y permite conocer de antemano el costo de una parte de la energía que utilizará el establecimiento.
Sin embargo, aunque permite reducir la electricidad comprada a la red, no necesariamente modifica todos los componentes de la factura. Por esta razón el especialista enfatizó que para las Estaciones de Servicio duales, los sistemas de almacenamiento ofrecen una segunda posibilidad: administrar los picos de potencia de los compresores de GNC.
El arranque de esos equipos puede generar demandas elevadas durante períodos breves. Aunque el pico sea eventual, la Estación de Servicio necesita contratar una potencia superior y pagar todos los meses un cargo fijo asociado con esa capacidad.
La alternativa que impulsa Sustentator se conoce como peak shaving o recorte de picos. Las baterías entregan potencia durante esos momentos de mayor exigencia y evitan que la demanda completa sea tomada de la distribuidora, lo que puede permitir una reducción de la potencia contratada.
El almacenamiento se dimensiona específicamente para cubrir esos episodios, por lo que requiere una capacidad muy inferior a la necesaria para abastecer durante toda la noche a una Estación de Servicio.
La conveniencia depende de cada factura. Deben evaluarse la potencia contratada, el valor del cargo fijo, la duración y frecuencia de los picos, la tarifa provincial y el costo adicional de las baterías, cuyos precios también vienen descendiendo.
En establecimientos donde el cargo fijo es elevado, la diferencia puede justificar ampliamente el sistema. En otros casos, el ahorro no alcanza para compensar el costo adicional, por lo que la incorporación de baterías no debería plantearse como una solución uniforme para toda la red.
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