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Montar una boca de expendio exige una inversión significativa que combina obra, equipamiento, permisos y capital inicial. El recupero es lento y depende en gran medida de la ubicación y el volumen de ventas.
El día a día en las Estaciones de Servicio viene mostrando menos carga por cliente, compras más medidas en la tienda y decisiones cada vez más cuidadosas del consumidor. En ese marco, encarar un nuevo proyecto obliga a mirar con lupa cada número. Abrir una Estación de Servicio implica hoy una inversión elevada desde el primer movimiento de suelo.
Así lo explicaron a Surtidores especialistas del sector, quienes coincidieron en que el monto final depende de la ubicación, el tipo de emplazamiento y el perfil comercial de la boca.

“Cada estación es distinta. No es lo mismo una ubicación céntrica que una periférica o sobre una ruta. Todo influye en el costo y en el potencial de venta”, señaló Oscar Bally de OPF Consulting. Para una boca de 1.500 metros cuadrados con características competitivas, la obra civil representa el mayor desembolso. Incluye pavimento, alero, iluminación y estructura general.
Según su visión, el cálculo actual ronda el millón de dólares. A eso se suma la instalación de tanques y su montaje, uno de los rubros más sensibles desde lo técnico.
Sobre este punto, el ingeniero Ignacio Selvaggio de Losi & Cía, aportó precisiones. Explicó que los tanques de 40 metros cúbicos tienen un valor aproximado de 25.000 dólares por unidad. Para una estación estándar, se estiman al menos cuatro tanques, uno por producto. A ese costo se le agrega la obra de instalación, que incluye trabajos hidráulicos y eléctricos dentro de un sistema de almacenamiento subterráneo de hidrocarburos, es decir, con tanques enterrados y no aéreos.
El especialista dijo que, contemplando materiales y mano de obra especializada, en configuraciones de mayor capacidad, los tanques de 50.000 m3 pueden alcanzar valores cercanos a los 50.000 dólares por unidad completamente instalada. Sumando equipos y montaje, el bloque de almacenamiento se ubica entre 300.000 y 350.000 dólares, en línea con los valores de mercado.
El negocio también exige invertir en la tienda, mobiliario, cafetería, hornos, freezers, sistemas informáticos y ambientación demandan entre 80.000 y 100.000 dólares, mientras que la imagen de marca suma otro monto similar.
Cartelería, cenefas, señalización de precios y elementos visuales exigidos por las petroleras forman parte de ese paquete. “Con estos componentes, una estación completa sin incluir el terreno se ubica en torno a los 2 millones de dólares. A eso hay que agregarle los permisos y habilitaciones, que representan cerca de un 10 por ciento adicional”, comentó el desarrollador.
Con estos datos, el número final se acerca así a los 2,2 millones y puede escalar hasta los 2,5 millones según el nivel de proyecto. El terreno se negocia aparte y puede cambiar por completo la ecuación. Para superficies similares, los valores van desde 500.000 hasta 1 millón de dólares en zonas urbanas, aunque hay casos más elevados cuando la ubicación es estratégica.
Antes de abrir, el operador necesita capital para arrancar. Solo en combustible, con un stock inicial de entre 40.000 y 50.000 litros, se requieren entre 70.000 y 80.000 dólares. Si se suma la mercadería de tienda y lubricantes, el monto total asciende a entre 80.000 y 100.000 dólares.
El vínculo con la petrolera también suma costos. El royalty puede ser un porcentaje de la facturación, en torno al 3 por ciento, o un monto fijo cercano al millón de pesos mensuales. “En el caso del GNC, el esquema es más flexible y puede no tener cargo si el suministro pertenece a la marca”, dijo Bally.
Pero la realidad que informaron los consultados muestra que el recupero de la inversión no es inmediato, porque una expendedora de combustibles necesita alrededor de tres años para alcanzar su nivel de ventas esperado.

En ese período, el volumen crece de manera progresiva hasta estabilizarse. Una boca bien ubicada apunta a vender entre 300.000 y 400.000 litros mensuales. Ese número es el que termina definiendo la viabilidad del negocio.
Finalmente, indicaron que, contemplando todos los componentes, la inversión total incluido el terreno, puede superar los 3 millones de dólares. Se trata de un desarrollo de largo plazo que demanda escala, rigurosidad en el control de costos y eficiencia operativa para sostener márgenes.
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