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La operación incluye la refinería de Dock Sud y la red de Estaciones de Servicio Shell. La compañía brasileña informó que la transacción forma parte de una estrategia global para optimizar activos y concentrar inversiones en mercados considerados prioritarios.
La incertidumbre llegó a su fin. Luego de semanas de versiones y especulaciones, el grupo Raízen confirmó oficialmente la venta de su negocio de Downstream en Argentina al grupo suizo Mercuria Energy Group, en una operación valuada en aproximadamente 1.420 millones de dólares.
La noticia fue comunicada mediante un “hecho relevante” presentado por Raízen ante el mercado brasileño, en cumplimiento de las normas regulatorias vigentes. Según informó la compañía, el acuerdo definitivo fue firmado el 4 de junio e incluye la transferencia de todos los activos y participaciones societarias vinculados al negocio local.
La operación comprende una de las estructuras más importantes del mercado energético argentino: la refinería de Dock Sud y la extensa red de Estaciones de Servicio que opera bajo la marca Shell, una de las más reconocidas del país.

De acuerdo con el comunicado, el valor económico estimado de la transacción asciende a USD 1.420 millones, aunque el monto definitivo quedará sujeto a los ajustes habituales de este tipo de operaciones, vinculados al capital de trabajo, la posición de caja, el endeudamiento y otros conceptos financieros.
Desde la compañía explicaron que la decisión responde a una estrategia corporativa orientada a optimizar su portafolio de activos, simplificar la estructura operativa y mantener una asignación disciplinada de capital.
“Esta transacción se encuentra alineada con la estrategia del grupo Raízen de optimizar su portafolio de activos, simplificar su estructura operativa y promover una asignación disciplinada de capital, con foco en mercados y geografías prioritarias”, señaló la empresa en el documento oficial.
Asimismo, indicó que los recursos obtenidos serán destinados a fortalecer la estructura financiera del grupo, en línea con sus objetivos globales.
Si bien el acuerdo ya fue suscripto por ambas partes, la transferencia todavía no está cerrada. El proceso deberá atravesar las instancias regulatorias y judiciales correspondientes antes de concretarse definitivamente.
Según informó Raízen, el cierre de la operación se espera para algún momento del año zafra 2026/27 y dependerá del cumplimiento de las condiciones precedentes habituales para este tipo de transacciones.
La confirmación de Mercuria como comprador despeja uno de los principales interrogantes que existían alrededor de la operación. Se trata de uno de los mayores traders independientes de energía y materias primas del mundo, con presencia en más de 50 países y una facturación anual superior a los 140.000 millones de dólares.
Fundada en Ginebra en 2004, la compañía participa en toda la cadena de valor energética, incluyendo petróleo, combustibles refinados, gas natural, GNL, electricidad, energías renovables y metales. Además, ya posee operaciones logísticas y comerciales en América Latina, incluida la Argentina.
Para los especialistas, el verdadero desafío comenzará una vez completada la transferencia. Más allá del cambio de accionistas, el foco estará puesto en la capacidad del nuevo operador para sostener inversiones, garantizar el abastecimiento y preservar el nivel de competencia en un mercado que se encamina hacia una mayor integración con los precios internacionales.

Días antes de conocerse la confirmación oficial, el economista y consultor energético Nicolás Gadano había señalado que la importancia de Raízen excede el tamaño de su red comercial y radica en el rol que cumple dentro de la estructura competitiva del sector.
“Lo importante es que sea un jugador relevante para que el mercado funcione competitivamente”, había afirmado el especialista, al advertir que una menor cantidad de actores de peso podría traducirse en una mayor concentración de decisiones estratégicas.
Con la oficialización del acuerdo, el mercado comienza ahora a observar el día después. La continuidad de las inversiones, la estrategia comercial de Mercuria y su capacidad para consolidarse como un actor fuerte dentro del negocio argentino serán algunos de los factores que definirán el impacto real de una de las operaciones más relevantes de los últimos años en el sector energético nacional.
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