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Los cambios que se produjeron en el mercado durante los últimos años redujeron el negocio de las bocas de expendio prácticamente a la venta de combustibles líquidos y gaseosos. La aparición de nuevos actores, como lavaderos y lubricentros particulares, que ofrecen servicios a un menor precio se apoderaron de los clientes que antes compraban en estos comercios
Las estaciones de servicio sufren cada vez más cuando baja el consumo de naftas y gasoil. Estos vaivenes de la economía eran compensados anteriormente con el sostén de otros ingresos provenientes de servicios adicionales, que hacían que la actividad permaneciera menos volátil a los cambios de la oferta y demanda.
Luis Malchioldi, presidente de
En la opinión del dirigente no hay posibilidad de que se vuelvan a instalar y por eso es cada vez más importante centrar los reclamos del sector en recuperar la rentabilidad en los combustibles líquidos, que hoy dominan en casi su totalidad el negocio. Son el corazón del rubro, sentencia Malchioldi pero advierte que no dejan buen margen.
Estos ingresos accesorios no son los únicos que perdieron las bocas de expendio. Las petroleras y los grandes distribuidores mayoristas lograron proveer directamente a otros sectores, como el agro y las empresas de transporte, limitando las ventas de los expendedores sólo a los automovilistas.
Esta situación explicaría para Malchioldi el cierre de más de 2000 establecimientos en los últimos años y la pérdida de más de 45.000 puestos de trabajo. Por un lado los magros márgenes de ganancia que arrojan los líquidos y por el otro la perdida de nichos de mercado que históricamente pertenecían a las Pymes minoristas.
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