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Al igual que los trabajadores, al finalizar los 100 días que pidieron las nuevas autoridades de la compañía los dirigentes que representan a las estaciones de servicio exigirán con urgencia una respuesta a los requerimientos formulados oportunamente para mejorar las condiciones comerciales. No hay más tiempo, advierten
La impaciencia de los operadores de la red de YPF se gestó mucho antes de la expropiación del grupo Repsol. Desde hace varios años vienen siendo ninguneados por los sucesivos gobiernos de turno, como así también por el directorio de la petrolera y recién ahora recuperaron algo de esperanzas en su actividad. Cien días no parece ser un número descabellado para analizar el futuro de la empresa, pero teniendo en cuenta la historia reciente de las estaciones de servicio ese período se torna más pesado por las decepciones acumuladas durante las gestiones anteriores.
Oscar Díaz, presidente de
La entidad empresaria llevó adelante varias reuniones con la actual conducción de la petrolera y entregó toda la documentación necesaria que respalda con fundamentos y estadísticas las transformaciones que proponen para las estaciones de servicio. El impuesto al cheque y el pago adelantado del combustible son los temas prioritarios, puntualizó Díaz, aunque también agregó otros como la devolución del capital de trabajo y la renovación de los contratos.
Resulta insólito que a esta altura YPF se siga financiando con dinero de sus operadores exigiendo el pago adelantado del combustible o que no reconozca gastos de comercialización que legalmente se encuentran a su cargo, como por ejemplo el impuesto al cheque. No entendemos por qué se demora tanto en modificar esta situación que supone un claro incumplimiento contractual por parte de la compañía, expresó el representante de los estacioneros.
Díaz señala que hay que esperar hasta la primera semana de agosto, plazo en que YPF anunciará su plan estratégico. Antes de esa fecha no se van a conocer ni a difundir novedades, coherentes con el mutismo que caracteriza a las oficinas públicas. Desde un primer momento nos pareció que cien días era demasiado tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que lo único que estábamos pidiendo era que se dejaran sin efecto las modificaciones a las condiciones comerciales que habían sido impuestas unilateralmente por la gestión anterior, aclaró.
Con el resto de las petroleras tampoco se llevarán adelante audiencias porque los operadores pueden administrar su negocio a discreción, aunque con las limitaciones propias del mercado. Más allá de los problemas generales al menos pueden manejar el margen de ganancia, reconoce el operador.
Así las cosas, las expectativas de las bocas de expendio son inciertas. Sobre todo si se tiene en cuenta que bajaron las ventas de gasoil hasta un 30 por ciento y que las proyecciones para las naftas son similares, aunque en un porcentaje menor. Esperamos sinceramente que la espera valga la pena y que transcurrido el plazo fijado haya una respuesta que cubra las expectativas. Caso contrario la situación se puede complicar seriamente, advirtió Díaz.
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