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La decisión sobre el terreno ya no depende solamente de la cantidad de surtidores. También condiciona la posibilidad de sumar negocios complementarios y adaptarse al parque automotor del futuro.
El tamaño del predio ya no determina solamente cuántos surtidores pueden instalarse. También marca las posibilidades de incorporar nuevos servicios, acompañar los cambios del parque automotor y generar recursos más allá de la venta de naftas y gasoil.
Los cambios que flexibilizaron las dimensiones mínimas ampliaron la cantidad de terrenos aptos para nuevas estaciones de combustibles. Sin embargo, comprar un terreno más económico puede aliviar el desembolso inicial y, al mismo tiempo, dejar al establecimiento sin espacio para crecer.
Pedro Michl, consultor especializado en operaciones inmobiliarias de Estaciones de Servicio y referente de Pizzingrilli Propiedades, explicó a Surtidores que un formato compacto todavía puede funcionar, aunque necesita condiciones muy precisas. La ubicación, el movimiento vehicular, la rapidez de atención y una estructura de bajo costo son decisivos para sostener una boca concentrada casi exclusivamente en la comercialización de combustibles.

Según estimó, construir una instalación sobre un terreno de aproximadamente 600 metros cuadrados, con un solo alero, despacho de productos líquidos y una edificación de 150 metros cuadrados, demanda alrededor de USD 1,5 millones. El cálculo no contempla la compra del inmueble.
El ahorro conseguido con una parcela menor no se traslada en igual proporción a la obra. Los tanques, surtidores, instalaciones eléctricas, sistemas de seguridad y trabajos de infraestructura conservan un peso importante dentro del presupuesto.
Como referencia, una boca urbana necesita vender entre 200.000 y 300.000 litros mensuales para cubrir sus costos, aunque el número cambia según el personal y otros egresos. Expendedores independientes consultados advirtieron que, por debajo de ese nivel, los gastos fijos comprometen la rentabilidad.
A su vez, la falta de metros reduce las posibilidades de agregar una tienda amplia, GNC, cargadores eléctricos, estacionamiento, gastronomía u otras propuestas comerciales. Esas actividades permiten depender menos del margen obtenido por cada litro vendido.
Los mismos dueños de Estaciones de Servicio coincidieron en que las bocas con menor volumen sienten con más fuerza los costos fijos. Los salarios, la energía, el mantenimiento, los controles obligatorios y los gastos administrativos deben afrontarse aun cuando las ventas sean bajas.
Los operadores también señalaron que las Estaciones de Servicio blancas o de menor escala suelen contar con menos herramientas para distribuir esos gastos. Sin tiendas desarrolladas, promociones o lugar disponible para incorporar otros negocios, gran parte de sus recursos continúa ligada al expendio.
Michl consideró que la flexibilización de las medidas mínimas no representa, por sí sola, una oportunidad comercial. Cada emprendimiento debe cumplir además las disposiciones provinciales y municipales correspondientes a su ubicación.
El modelo tendría mejores posibilidades en zonas urbanas de alto tránsito, con clientes que permanecen pocos minutos y una demanda constante. Necesita cargas rápidas, alta rotación y costos controlados. Si el movimiento es reducido o existe mucha competencia, depender casi por completo de los combustibles aumenta el riesgo.
El autodespacho podría ayudar a organizar este tipo de operación. El Decreto 46/2025 autorizó la modalidad de manera optativa en todo el país, bajo protocolos técnicos y de seguridad, aunque su aplicación también está sujeta a las normas locales. “Requiere tecnología, controles, capacitación y adaptación de los clientes. Puede contribuir a bajar costos pero no resuelve por sí mismo la rentabilidad”, comentó el especialista.

Para Michl, esta herramienta permitiría revisar los gastos de funcionamiento. De acuerdo con sus cálculos, el costo laboral puede representar hasta el 60 por ciento de los ingresos de algunas bocas. Muchas se mantienen porque funcionan como empresas familiares, con participación directa de sus propietarios en las tareas diarias.
El avance de los vehículos híbridos y eléctricos suma otro factor a considerar. Su presencia todavía es acotada en la Argentina y no explica por sí sola la disminución de las ventas, aunque obliga a pensar qué productos demandará el parque automotor en los próximos años.
Pero expresó que la elección del terreno no debería limitarse a comprobar si entran los tanques y surtidores. “Las Estaciones de Servicio del futuro deberán ser repensadas con una amplia superficie, distintos tipos de combustibles, cargadores eléctricos, tiendas de conveniencia, coworking y la mayor cantidad de servicios posibles para que el negocio sea rentable”, concluyó el entrevistado.
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