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El Poder Ejecutivo proyectó que los ingresos por la carga tributaria crecerán durante 2027, aunque ese salto no determina cuánto aumentará el precio de la nafta y el gasoil.
El Presupuesto Nacional 2027 volvió a generar inquietud por la evolución del costo de llenar el tanque. La previsión oficial calcula ingresos por 12,17 billones de pesos mediante el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, frente a 7,64 billones estimados para 2026. El incremento alcanza el 59,3 por ciento y se explica principalmente por la actualización de las sumas fijas utilizadas para determinar ambos gravámenes.
Sin embargo, ese porcentaje corresponde a los recursos que espera obtener el Estado y no puede trasladarse directamente a lo que pagarán los automovilistas. Para las Estaciones de Servicio, la evolución durante el próximo año estará atada a distintas variables que incluso pueden compensarse entre sí, como la cotización internacional del petróleo, el tipo de cambio, los biocombustibles, la aplicación efectiva de los tributos y la política comercial de las compañías.

En diálogo con Surtidores, el exsecretario de Energía Emilio Apud, señaló que desde 2024 se habría acumulado, según sus cálculos, un retraso cercano al 35 por ciento en el monto del impuesto por litro y relacionó esa diferencia con el salto previsto para el próximo ejercicio.
A partir de esa estimación, sostuvo que una aplicación completa de la pauta podría representar durante el año un efecto cercano al 12 por ciento sobre las naftas y al 10 por ciento sobre el gasoil. Pero aclaró que se trata de una proyección y no de aumentos establecidos en el proyecto.
Los antecedentes recientes muestran, además, que esas actualizaciones no necesariamente llegan de una sola vez al surtidor. El Gobierno viene administrando los incrementos del ICL y el IDC mediante sucesivos diferimientos. Por eso, una cosa es la suma calculada para todo 2027 y otra cómo se aplicará a lo largo de los meses.
El exfuncionario consideró que esa política podría repetirse. “Dudo que en un año electoral se vaya a aplicar en su totalidad este ajuste tributario”, afirmó, especialmente si continúan las presiones provenientes del mercado internacional.
La marcha del petróleo será otro factor determinante. Una baja del Brent podría amortiguar parte de una corrección fiscal, mientras que una cotización elevada durante un período prolongado ejercería presión en sentido contrario. A eso se agregan el dólar y los costos de refinación y comercialización.
Asimismo, el proyecto incorpora además otro dato de interés para las Estaciones de Servicio. Para 2027 calcula un gasto tributario de 4,52 billones de pesos vinculado a los combustibles, es decir, recursos que el Estado deja de percibir por tratamientos fiscales diferenciales.

Dentro de ese monto aparecen algo más de 1,04 billones relacionados con la incorporación de biocombustibles no gravados, de los cuales aproximadamente 399.000 millones corresponden al biodiesel y 643.000 millones al bioetanol.
La composición de las mezclas también forma parte de la ecuación. El dato no supone que se dispongan nuevos combustibles ni mayores cortes obligatorios, pero sí muestra que los componentes renovables tienen incidencia sobre la carga fiscal del producto que comercializan las Estaciones de Servicio.
Apud consideró que podrían registrarse ajustes importantes si se mantienen altos los valores internacionales, aunque estimó que la parte fiscal podría moderarse. “Seguramente será mitigado por el Estado no aplicando en su totalidad la pauta impositiva fijada en el Presupuesto Nacional 2027”, concluyó.
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