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El crecimiento de los vehículos eléctricos ya comenzó a modificar el consumo de combustibles en el país vecino. La tendencia coincide con la llegada de Tesla al país de la mano de YPF y con la decisión del Gobierno de habilitar un nuevo cupo de 50.000 vehículos.
La transformación del parque automotor dejó de ser una proyección a largo plazo para convertirse en un fenómeno con impacto concreto sobre el negocio de las Estaciones de Servicio. Uruguay ofrece hoy una muestra de ese cambio: el incremento sostenido de los vehículos eléctricos comenzó a reflejarse en una menor demanda de naftas y gasoil, una situación que los empresarios argentinos siguen de cerca ante el avance de la transición energética en la región.
El presidente de la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay, Daniel Sanguinetti, reconoció que la reducción en el despacho de combustibles ya es evidente en los principales centros urbanos del país y que el fenómeno comienza a extenderse a otras localidades.

Según explicó, la caída de las ventas primero se verificó en Montevideo, Ciudad de la Costa y Maldonado, donde su penetración es una de las más elevadas de Uruguay. Sin embargo, aseguró que esa realidad dejó de ser exclusiva de esos mercados y comenzó a repetirse en otras zonas.
“El mayor efecto que podemos constatar ante los aumentos de precios es el pasaje a la electromovilidad“, sostuvo el dirigente en diálogo con Surtidores, al describir un cambio de comportamiento que empieza a consolidarse entre los usuarios.
La advertencia adquiere especial relevancia para Argentina. Aunque la participación de los eléctricos e híbridos todavía representa una porción reducida del parque automotor, durante los últimos meses comenzaron a registrarse señales que anticipan una aceleración del proceso.
Por un lado, el Gobierno nacional puso en marcha la importación de unidades con beneficios arancelarios, una medida orientada a ampliar la oferta disponible y facilitar el acceso a tecnologías de bajas emisiones.
Al mismo tiempo, la llegada de Tesla al mercado argentino, acompañada por un memorándum de entendimiento con YPF para desarrollar infraestructura de carga, representa otro paso que podría acelerar la adopción de este tipo de movilidad.
Mientras en Uruguay la marca estadounidense ya modificó el escenario competitivo, en Argentina su desembarco también genera expectativas por el efecto que podría tener sobre el resto de los fabricantes y sobre el desarrollo de una red de recarga más amplia.
Al respecto, Sanguinetti calificó la irrupción de Tesla como un punto de inflexión para el mercado uruguayo. “Su llegada fue muy disruptiva. Aunque todavía es temprano para medir todas sus consecuencias, seguramente seguirá generando repercusiones durante bastante tiempo“, afirmó.
A su juicio, la presencia del fabricante obligará a las demás automotrices a revisar sus estrategias comerciales para sostener la competitividad, además de incorporar un modelo de comercialización diferente al esquema tradicional de concesionarios.

Frente a este escenario, muchas estaciones comenzaron a reinventarse. La instalación de cargadores rápidos, el crecimiento de las tiendas de conveniencia y la incorporación de nuevos servicios buscan generar otras fuentes de ingresos y depender cada vez menos de la venta de naftas y gasoil.
En Argentina, este proceso todavía está dando sus primeros pasos, pero empieza a ganar impulso. La llegada de más modelos eléctricos e híbridos, los incentivos para su importación, el desarrollo de la red de carga y las inversiones de compañías energéticas como YPF marcan una tendencia que anticipa un crecimiento sostenido de la electromovilidad en los próximos años.
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