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Los eléctricos representaron el 48 por ciento de las ventas de vehículos livianos nuevos en setiembre. La infraestructura todavía debe expandirse para atender la demanda.
Con miles de nuevas unidades que se suman al mercado y dificultades de disponibilidad de abastecimiento en algunos puntos del país, el suministro de energía comienza a convertirse en una condición fundamental para sostener el avance de la electromovilidad.
Según datos difundidos por Presidencia de la República, en Uruguay circulan aproximadamente 35.000 vehículos a batería. Durante 2026, la compra de este tipo de unidades superó las 15.000, en un mercado que continúa modificando su composición.
De acuerdo con la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay, el mes pasado se comercializaron 3.070 ejemplares sustentables, equivalentes al 48 por ciento de las ventas. La participación duplicó ampliamente la registrada en el mismo mes de 2025, cuando se ubicaba en el 27 por ciento.

MÁS AUTOS ELÉCTRICOS, UNA RED QUE DEBE CRECER
UTE informó que su red pública contaba con 531 puntos de suministro activos, distribuidos en los 19 departamentos y 180 localidades del país. De ese total, 367 correspondían a cargadores de corriente continua y 164 a corriente alterna.
Solo durante julio se registraron 120.853 cargas, mientras que la empresa pública reconoció que las ventas de vehículos eléctricos particulares habían superado sus previsiones iniciales y que, por ese motivo, decidió duplicar la cantidad de surtidores eléctricos que tenía previsto instalar durante el año.
PUNTA DEL ESTE, UNA SEÑAL DE LA FALTA DE ENTRAMADO LOGÍSTICO
Sin embargo, la disponibilidad de centros de conexión quedó nuevamente en el centro de la discusión luego de las advertencias de Ignacio Paz, gerente de la ACAU, sobre las dificultades registradas durante la temporada de verano en Punta del Este.
Según señaló en declaraciones recientes, la cantidad de puntos disponibles resultó insuficiente para atender la demanda. El episodio muestra que el crecimiento de la movilidad eléctrica no depende únicamente de que los consumidores tengan acceso a los vehículos, sino también de que puedan utilizarlos con la confianza de encontrar dónde conectarlos durante sus desplazamientos.
La carga domiciliaria resuelve buena parte de las necesidades cotidianas de quienes disponen de un lugar para conectar su automóvil. Sin embargo, quienes viven en edificios sin red de soporte propia, no tienen estacionamiento o realizan viajes interurbanos dependen en mayor medida de la red pública.

LAS ESTACIONES DE SERVICIO, PARTE DE LA RESPUESTA
La expansión de la red abre una oportunidad para que las Estaciones de Servicio participen en el desarrollo de la infraestructura. Por su ubicación en ciudades, rutas y corredores turísticos, pueden ofrecer espacios adecuados para instalar cargadores y dar respuesta a conductores que necesitan detenerse durante sus viajes.
Mathias Álvarez, CEO de MA Group, en diálogo con Surtidores sostuvo que las estaciones están llamadas a cumplir un rol central, especialmente en la movilidad interurbana y de media y larga distancia, donde contar con una red accesible y confiable resulta determinante.
“El modelo cambia radicalmente. Ya no es estar en cinco minutos e irse. Una carga rápida puede llevar 30 o 45 minutos, y ahí la estación tiene una oportunidad de oro”, explicó.
El planteo apunta a una transformación que va más allá de sumar un nuevo servicio. Si la dotación acompaña el crecimiento del parque eléctrico, las estaciones pueden convertirse en puntos de referencia para los usuarios que necesitan energía durante sus desplazamientos.
UTE también señaló la importancia de incorporar a los estacioneros a la expansión de la red. La empresa anunció que buscaría instalar nuevos puntos de carga en establecimientos privados y destacó la posibilidad de complementar el tiempo de reposo en ruta con servicios como sanitarios y espacios de descanso.
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