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El Gobierno confirmó que el nuevo esquema tributario comenzará a regir el 1º de enero, sin la postergación solicitada por algunos importadores.
El Impuesto Específico Interno para los autos eléctricos empezará a aplicarse según el cronograma previsto a partir del 1º de enero de 2027. Así lo confirmó en las últimas horas el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, quien dejó en claro que el Gobierno no postergará la entrada en vigencia del nuevo régimen.
Esta decisión pone en el centro tanto a la política de incentivos a la electromovilidad como sus efectos sobre el negocio de las Estaciones de Servicio, ya que existía la posibilidad de aplazar la medida, como había sido planteado semanas atrás por el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, ante las dificultades de algunos importadores para ingresar vehículos al país y evitar que las demoras logísticas perjudicaran a quienes ya habían realizado sus compras.
Sin embargo, Oddone explicó que el Ministerio de Economía no recibió el respaldo institucional de la cámara automotriz para avanzar con una solicitud colectiva. De esta manera, el Decreto 147/026 establece una nueva escala tributaria para los automóviles eléctricos según su valor.
De acuerdo con la información difundida sobre el régimen, las unidades electrificadas con un valor en aduana de hasta US$ 19.000 mantendrán la exoneración total del impuesto; aquellos ubicados en la franja de US$ 19.001 a US$ 27.000 tributarán una tasa del 5 por ciento, mientras que los que superen los US$ 27.000 pasarán a pagar el 9 por ciento.

EL CAMBIO TAMBIÉN INTERESA A LAS ESTACIONES
Para los empresarios estacioneros, la discusión va más allá del precio de los automóviles y el tratamiento impositivo de las nuevas tecnologías. El avance de la movilidad eléctrica puede modificar progresivamente los hábitos de abastecimiento y reducir la demanda de naftas y gasoil, especialmente en las áreas donde la incorporación de estos nuevos modelos se concentra con mayor intensidad.
La Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay señaló a Surtidores que el impacto se observa principalmente en Montevideo, los barrios de mayor poder adquisitivo, Ciudad de la Costa y el corredor hacia Punta del Este. Son zonas en las que la adopción de autos electrificados creció con rapidez y donde las empresas del sector ya buscan alternativas para reinventarse.

ADAPTAR EL NEGOCIO
En cuanto a la economía de las estaciones y la composición de las ventas, el peso de las naftas y el gasoil en la facturación, la estructura de costos y el aporte de los minimercados son factores que inciden en la capacidad de cada establecimiento para absorber una eventual caída de los volúmenes comercializados.
Por eso, el efecto sobre la red debe analizarse con una mirada territorial y empresarial. En los puntos donde la transformación del parque automotor evoluciona, el verdadero reto consiste en adaptar el negocio a una demanda diferente sin comprometer la sostenibilidad económica de las empresas ni el empleo.
El cuestionamiento se dirige a las diferencias fiscales entre ambas tecnologías, sin poner en discusión el avance de la electromovilidad.
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