Activar/Desactivar Leer Página
La expansión del empleo remoto abre una nueva oportunidad comercial para los operadores. Sectores de la tienda o del predio pueden adaptarse para extender la estadía, impulsar las ventas gastronómicas e incluso generar ingresos mediante puestos o salas de reunión.
Los ámbitos de trabajo compartido dejaron de estar vinculados exclusivamente con edificios corporativos. Profesionales, emprendedores, ejecutivos y viajeros buscan lugares donde conectarse, resolver tareas o mantener encuentros durante sus desplazamientos.
Para las Estaciones de Servicio, esa necesidad abre una posibilidad concreta para aprovechar mejor sectores que hoy ya están disponibles. Muchas cuentan con estacionamiento, horarios amplios, seguridad, sanitarios y gastronomía, condiciones que permiten incorporar una prestación que años atrás ocupaba el ciber, aunque ahora el usuario llega con su propio dispositivo.
Ernesto Sister, jefe de Retail en Balko Argentina, explicó a Surtidores que “el cambio principal es que hoy el cliente necesita un buen lugar para usar su propia computadora”. Según afirmó, las modalidades híbridas modificaron las expectativas del público y elevaron el valor de la comodidad, la conectividad y la posibilidad de quedarse durante más tiempo.

El ejecutivo relacionó esa conducta con el concepto de “tercer lugar”, un punto intermedio entre la casa y la oficina donde una persona puede desarrollar tareas, reunirse o aprovechar una espera. “Se pasa de ‘parar, cargar e irse’ a ‘parar, permanecer y resolver distintas necesidades’”, resumió.
Para el estacionero, esa mayor estadía puede traducirse en actividad adicional dentro de la tienda. Quien utiliza una mesa durante una o dos horas tiene más posibilidades de sumar café, bebidas, desayuno, almuerzo u otras compras que difícilmente realizaría durante una carga convencional.
La adaptación tampoco exige necesariamente construir un coworking tradicional. Una primera etapa puede resolverse con Wi-Fi estable, tomas eléctricos, mobiliario confortable, iluminación, climatización y control acústico. Si el lugar lo permite, pueden agregarse sectores para videollamadas, impresoras o salas privadas.
“La clave es que pueda llegar, sentarse, conectarse, trabajar y consumir, sin procedimientos complejos”, señaló el especialista.
El monto de la inversión dependerá de la escala. Cuando se aprovecha un salón existente, el desembolso puede concentrarse en mobiliario, conectividad y adecuaciones eléctricas. Un desarrollo con oficinas cerradas o ámbitos para reuniones requiere una obra mayor.

Sister también consideró que el recupero no debería calcularse únicamente por una tarifa de uso. El resultado debe contemplar el aumento del ticket de tienda, la frecuencia de visita, el flujo adicional y la fidelización. Bajo ese criterio, el acceso básico podría ser gratuito o asociado a una compra, mientras que determinadas prestaciones privadas podrían comercializarse.
La ubicación será determinante. Corredores urbanos, accesos a ciudades, autopistas, zonas industriales, áreas corporativas, aeropuertos, terminales y polos de servicios presentan mejores condiciones. Antes de avanzar, recomendó observar qué público utiliza la estación, cuánto tiempo se queda y qué hace durante ese período.
Facundo Zambrano, socio gerente de Prosash SAS, planteó una alternativa de mayor escala denominada “Coworking 2.0”. Su propuesta contempla un sector independiente dentro del mismo predio, con oficinas privadas, puestos individuales, cubículos compartidos, salas para reuniones y capacitaciones, recepción y banda ancha.
Zambrano sostuvo que este formato puede atraer no solo a profesionales, sino también a compañías y proveedores que necesiten reunirse con clientes, presentar productos o capacitar personal sin contar con una sede propia en la zona.
También advirtió que las estaciones céntricas pueden encontrar una limitación en la falta de metros disponibles, motivo por el cual consideró que esta prestación debería evaluarse especialmente al proyectar nuevos establecimientos.
Entre los puntos con mayor potencial mencionó Pilar y Nordelta, destinos turísticos como Pinamar y regiones ligadas con petróleo, gas, minería y producción agropecuaria, entre ellas Añelo, San Juan, Córdoba, Mendoza, el NOA y el NEA.
En esas áreas, una boca de expendio podría funcionar como base temporal para representantes comerciales que actualmente recurren a hoteles, cafeterías u oficinas alquiladas. La propuesta admite además una facturación propia mediante contratación por turno, día o mes, acompañada por desayunos, almuerzos, catering y beneficios relacionados con el abastecimiento de combustible.
El arquitecto Patricio Pon por su parte, aportó a este medio una mirada vinculada con el diseño y la viabilidad. Según explicó, el cambio responde tanto a nuevas formas de trabajar como de viajar. Mientras el antiguo cibercafé resolvía el acceso a una computadora e Internet, hoy el visitante busca conectividad, tranquilidad, servicios y condiciones adecuadas para utilizar su equipo.
Desde la arquitectura, señaló que no hace falta una intervención compleja. Una buena conexión, enchufes accesibles, iluminación adecuada, mobiliario cómodo, climatización, aislamiento acústico y sanitarios cuidados pueden conformar una base suficiente.
Pon explicó que el desafío consiste en permitir la concentración sin aislar al usuario de la tienda, ya que la cafetería y la oferta gastronómica forman parte de la propuesta comercial y contribuyen a sostenerla.
También planteó que la evaluación debe hacerse sobre la rentabilidad integral de la estación. Cuando ya existe un sector apto, la inversión puede enfocarse en adaptaciones puntuales. Si se necesita ampliar o construir nuevos ambientes, el análisis económico cambia considerablemente.

En la mayoría de los casos vio mayor potencial como servicio complementario que como negocio inmobiliario independiente, aunque consideró viable un esquema mixto con sectores abiertos ligados al consumo y salas privadas mediante reserva o pago.
Antes de ejecutar la obra, recomendó realizar un estudio de mercado y un anteproyecto que permitan comprobar demanda, ubicación, disponibilidad física y modelo comercial. No todas las bocas de expendio reúnen las mismas condiciones y el volumen de tránsito, por sí solo, no garantiza el resultado.
De esa manera, las tres miradas confluyen en una misma conclusión. Sister destacó la posibilidad de extender la estadía y aumentar las ventas complementarias. Zambrano incorporó la opción de sumar una nueva fuente de facturación y Pon puso el acento en comprobar previamente la viabilidad comercial y arquitectónica. Para los tres, la oportunidad está en aprovechar mejor los recursos disponibles y ampliar el negocio más allá del abastecimiento de combustible.
DEJANOS TU COMENTARIO!