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Salvo en Buenos Aires, en el resto de las provincias hay operadores que prefieren no trabajar durante las horas en que baja el movimiento de vehículos con el objetivo de disminuir los costos fijos. En Entre Ríos las bocas de Opessa funcionan desde 6 las hasta 24 hs pero la gente se acostumbró y llena el tanque durante el día
Ante la necesidad de achicar los gastos, una parte de los expendedores de combustibles del interior del país cierran las persianas por la noche como consecuencia de las bajas ventas y los problemas de inseguridad. Si bien la medida no es impulsada por las cámaras empresarias, en la práctica se está dando, aseguran, y cada vez más.
De todas maneras, resaltan que el mercado no está sufriendo problemas de abastecimiento. Los locales que están ubicados en zonas comerciales o ruteras, donde la necesidad de que haya naftas es muy importante, brindan el servicio, pese a que no es un buen negocio. Como mínimo se necesitan tres personas trabajando: playero, sereno y un empleado para el shop.
Osvaldo González, presidente de
Luis Malchioldi, presidente de
Por otra parte, los faltantes de combustibles también motivaron a reducir la jornada de trabajo. Como en pocas horas los locales se quedan sin stock, permanecer abierto sin tener productos para vender obligó a los expendedores a tomar este tipo de medidas.
El dirigente destacó que pese al cierre durante la noche los consumidores no tienen problemas para conseguir naftas. El público incorporó la acostumbre de llenar el tanque durante el día, consciente de que al esconderse el sol no habrá posibilidades hacerlo. En los pueblos se manejan de otra manera. Tienen reservas y hacen previsiones, diferenció.
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