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La caída del consumo de gasoil no es el único registro que sentencia la retracción que padece la actividad; también comenzaron a disminuir los despachos de nafta súper en las estaciones de servicio. Mayo se anotó como el peor mes del año y la tendencia pronostica que el consumo seguirá en baja
El freno a la actividad se siente en todos los segmentos que comprenden la explotación comercial de una estación de servicio. Ya no sólo se vende menos gasoil sino que la desaceleración ahora también le cabe a la nafta súper, un producto con tanta demanda que los comercios agotaban su existencia antes de recibir la reposición.
Según datos de
De los surtidores argentinos salen 13.5 millones de litros de nafta súper por día, una cifra que hoy aparenta ser lo suficientemente razonable para cubrir la demanda del parque automotor naftero. Ya no hay colas en las estaciones y tampoco el factor que las motivaba: el combustible abunda y ni se habla de escasez.
El cuanto al desempeño de las marcas, la situación general poco tiene que ver con la particular. En un mercado dominado ampliamente por YPF, es lógico que cualquier variación, en este caso negativa, impacte de igual manera sobre las estadísticas. Sin embargo otras petroleras como el caso de Esso y Shell, tuvieron un buen desempeño en mayo, aunque algo imperceptible por su acotada incidencia en el negocio del downstream.
La estatal fue la empresa que acusó el descenso de ventas más brusco, quizás por la gran difusión que alcanzó la noticia que advertía acerca de la reducción del octanaje de la súper, de
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