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YPF, la principal empresa del mercado, que cuenta con una participación del 58 por ciento sobre la venta total de combustibles, anunció a mediados del año pasado que busca incrementar la producción de naftas y gasoil en un 37 por ciento durante los próximos cinco años.
Ya en 2012 la empresa logró aumentar los refinados en un 7 por ciento en relación al plan de la gestión del Grupo Repsol, generando 681.000 metros cúbicos más de naftas y gas oil.
Asimismo, Axion Energy, ex Esso, anunció que desarrollará un proyecto de ampliación de la Refinería de Campana que le permitirá aumentar su capacidad de producción de diesel en un 60 por ciento y la de naftas en un 50.
Frente a este panorama, los dirigentes de las cámaras empresarias que representan a las estaciones de servicio se preguntan por donde va a salir todo ese excedente de stock que se espera para el futuro.
Una de las opciones que analizan los empresarios es que las petroleras busquen reforzar las entregas a las bocas que disponen actualmente para evitar sumar compromisos de abastecimiento con nuevos operadores, sobre todo teniendo en cuenta que todavía hay zonas del país donde hay problemas con el suministro de algunos productos puntuales, como la nafta súper en Buenos Aires, el Euro Diesel en Salta, etc.
Otra alternativa es que las compañías se animen a construir nuevos puestos de venta propios para acaparar la renta de toda la cadena de producción de combustibles, desde la extracción y elaboración, hasta la venta en el surtidor.
Para evitar tales inversiones, tampoco se descarta que evalúen embanderar los comercios sin bandera, aquellos que no disponen proveedor fijo, claro que siempre y cuando estén en condiciones de cumplir con los estándares de calidad, marketing e imagen que establecen las compañías.
Desde las petroleras no adelantan la actitud que asumirán frente a tal escenario, pero por lo bajo aseguran que “se van a necesitar nuevos canales en el mercado para despachar el combustible excedente”.
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