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"Si no cambiaba, se iba a tener que ir de Bahía Blanca. Hoy hay esperanzas de que continúe con nosotros, trabajando en forma armónica con la población", dijo el titular del ente municipal de control ambiental
El número de impactos generados por la refinería local de Petrobras en 2012 fueron notoriamente inferiores a los registrados durante los últimos cinco años. Este dato estadístico, sumado a los avances constatados por los inspectores del Comité Técnico Ejecutivo (CTE), le permitió al coordinador del organismo municipal de control ambiental, ingeniero Fernando Rey Saravia, expresar en la última reunión de la Comisión Asesora de Medio Ambiente del Concejo Deliberante que, si bien durante los años 2010 y 2011 pensó en pedir el cierre de la planta, actualmente “hay esperanzas” de que Petrobras siga trabajando en esa ciudad.
“No estoy defendiendo lo indefendible, estoy convencido de que hay elementos para decir que hay esperanzas de que Petrobras continúe con nosotros, trabajando en forma armónica con la población“, señaló.
Según consigna el medio local “La Nueva Provincia”, Rey Saravia manifestó a concejales y representantes de distintos organismos e instituciones vinculadas con el cuidado del medio ambiente que Petrobras ha atravesado años muy difíciles por sus propias complicaciones operativas, afectando a la comunidad y a los inspectores. Mencionó que, por entonces, en el CTE llegaron a considerar que se estaba en una situación sin salida.
“He llegado a decir, sin haber consultado con el Ejecutivo, que si Petrobras no cambiaba, se iba a tener que ir de Bahía Blanca. Tal vez no me corresponde a mí decirlo pero era una visión absolutamente sincera, honesta. El impacto era tan frecuente y tan grande que era imposible convivir. No imagino mudar a la población, me imagino diciéndole a la empresa que así no podía funcionar más. Esto lo conversé con el por entonces intendente Cristian Breitenstein, quien coincidió conmigo”, dijo Rey Saravia.
“Los últimos dos años, 2010 y 2011, fueron muy difíciles porque pasó de todo. Posteriormente parecía que la situación se encarrilaba y sucedieron eventos muy tristes“, recordó en alusión, entre otros incidentes, al que causó la muerte de un operario.
En orden cronológico, el coordinador del CTE mencionó que la empresa fue conminada desde la Provincia y la Municipalidad a hacer una auditoría externa -llegaron profesionales de Brasil- de la cual pudieron participar inspectores locales y de la Provincia.
Tuvieron la oportunidad de descubrir los problemas que presentaba la planta y su gestión. A partir de allí comenzaron a surgir nuevos rumbos y correcciones en el corto, mediano y largo plazo, cuya implementación es seguida de cerca por los agentes municipales. “Nuestra obligación es chequear qué tan efectivas son esas medidas, sin enterarnos por informes. O sea, yendo a la planta, entrevistando a los técnicos, revisando documentación y verificando las ejecuciones concretas“, indicó.
“Hoy, habiendo iniciado esta secuencia de tareas a fines del año pasado y a principios de este, hay indicadores muy claros de las mejoras. Las denuncias de los vecinos son un indicador, pero también lo son las constataciones hechas por nuestros inspectores. Tengo gráficos muy claros donde se puede ver, fácilmente, que en el 2012 hay una disminución clara de los impactos, en relación a los años anteriores“, dijo Rey Saravia.
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