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Los titulares de las bocas de expendio de combustibles aseguran que la mayoría de los Shops operan a pérdida, a pesar de que los productos cuestan hasta un 30 por ciento más caros que en el mercado. Los que mejor funcionan son los que están en el centro de las grandes ciudades, que es donde por lo general hay mucha rotación de público
Los puestos de venta de productos varios que tienen las estaciones de servicio prácticamente no generan ingresos adicionales. Son utilizados como un “enganche” para venderles combustibles a los automovilistas que valoran la posibilidad de sentarse en un lugar cómodo, comprar cigarrillos, llevar una gaseosa para el camino o tomarse un café al paso. Según destacan los empresarios puede ser determinante en la elección del consumidor para acercarse a uno u otro establecimiento.
Luis Malchioldi, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles de Buenos Aires (FECOBA) explica que en muy pocas situaciones la gente lo utiliza como lugar habitual de compra. Por lo general, describe, “se realizan ventas de emergencia de productos básicos, como yerba, galletitas o gaseosas”.
Para sorpresa del público, Malchioldi señala que “la mayoría de los mini mercados no son rentables”, a pesar de que los productos se comercializan a valores de hasta un 30 por ciento superiores a los de un supermercado o almacén de barrio. Asegura que los que se ubican en zonas céntricas de gran densidad de población son más redituables que los del interior.
En el caso de los que son YPF, sostiene, la petrolera les impone a los operadores una serie de condiciones comerciales con respecto a la imagen, precios y proveedores, que complican notablemente el manejo del local. “Una hamburguesa cuesta como mínimo 25 pesos y quizás en frente haya una reconocida casa de comidas que la vende a 15”, comparó el dirigente.
En este marco, no vacila en decir que “el corazón del negocio de las estaciones de servicio sigue siendo la venta de combustibles líquidos y GNC”, más allá de que el margen de ganancia sea bajo y de las intenciones de las petroleras de que los expendedores se transformen lentamente en quiosqueros.
Una buena parte de los empresarios prefiere tercerizar el Shop a cambio de un canon o alquiler para desligarse de la obligación de administrarlo. La cantidad de productos que se ofrecen y el hecho de estar abierto durante las 24 horas suponen una atención exhaustiva por parte de los estacioneros que, muchos de ellos, no están dispuestos a destinar por tan poca recompensa.
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