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Al desaparecer los inconvenientes en el suministro, las estaciones de servicio de bandera concentraron el grueso de los despachos de naftas y gasoil, situación que perjudicó a los expendedores independientes. Advierten que en este contexto no alcanzan a cubrir los costos fijos y exigen al Gobierno que regule los precios al público
El secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno está cumpliendo con su palabra. En reiteradas oportunidades les avisó a las estaciones de servicio sin marca que analicen alternativas a los problemas de rentabilidad que vienen padeciendo, ya que de acuerdo a las prioridades del Gobierno Nacional no preocupa su continuidad en el negocio.
Manuel García, titular de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes (AESI) informó que este año se produjo una disminución en las ventas de combustible de aproximadamente un 30 por ciento. “Como máximo despachamos 100.000 litros por mes”, precisa. De acuerdo a los datos de la Secretaría de Energía este año bajó la demanda de gasoil en el mercado en general en promedio un 8 por ciento.
El dirigente explica que “al haber combustible en las bocas de bandera – por YPF, ESSO, Shell, Oil y Petrobras – a un precio más bajo que el que manejan las blancas la gente prefiere cargar en cualquiera de las marcas tradicionales”. Además, denuncia que los puestos de venta que son propios de las petroleras concentran una porción cada vez más importante de los despachos.
En este marco García alerta que “los empresarios están postergando el pago de algunos costos fijos” para más adelante. “Actualmente sólo están abonando la luz, el sueldo de los empleados y las cargas sociales, sumado algunos impuestos, nada más”, lamenta.
Esto llevó a que “una boca blanca tenga que ser atendida por sus dueños para poder permanecer en el negocio”, cuenta. En relación a los salarios que fija el Convenio Colectivo de Trabajo para el sector, que determina un básico en 5000 pesos, explica que “no se puede contratar el personal necesario”.
Por eso García exige al Gobierno que inicie una mesa de discusión entre todos los actores que forman parte de la cadena de comercialización de combustibles junto al Estado para encontrar una solución en conjunto a los problemas de rentabilidad.
Mientras tanto, pidió a la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas que establezca un precio de referencia al público uniforme en todo el país pero contemplando una bonificación por la venta minorista de naftas y gasoil del orden del 15 por ciento.
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