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Desde agosto de 2011 solo siete proyectos legislativos relacionados con el quehacer de las estaciones de servicio ingresaron al recinto. Ninguno de ellos logró estado parlamentario y al igual que en anteriores períodos, van camino a descansar el sueño eterno en algún rincón del Congreso
Este año, al igual que en períodos legislativo anteriores, la Comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados de la Nación se desentendió del quehacer de las estaciones de servicio y no trató ninguno de los escasos siete proyectos presentados en el año relacionados a esta actividad.
A excepción de lo ocurrido con YPF, el ámbito de los combustibles tuvo muy poca injerencia en el espacio legislativo. Solo una iniciativa tuvo tratamiento y fue durante los momentos donde la escasez imperaba en los surtidores, a través de un pedido de informes al Poder Ejecutivo sobre diversas cuestiones relacionadas con la falta de combustible.
Del resto, algunos estuvieron relacionados con el suministro. Uno de ellos exigía a los expendedores despachar naftas de alto octanaje al valor de nafta súper, cuando se haya agotado su stock, mientras que el otro aconsejaba a quienes comercialicen combustibles que en caso de no contar con alguno deberán notificar a los consumidores el motivo o la causa.
Los hubo oportunistas, como aquel que reclamaba informar el octanaje y el grado al cual pertenece el producto que se despacha en las bocas de expendio. Tenía que ver con la decisión de YPF de recortar la calidad de la nafta súper para aliviar el abastecimiento pero, aunque fue muy difundido, tampoco tuvo el respaldo de sus pares.
El que quizás concitó más la atención de los estacioneros fue el impulsado por el neuquino José Brillo, que propuso un nuevo “Régimen de Comercialización de Combustibles líquidos y gaseosos”, comprendiendo los derivados del petróleo y del gas natural en todo el territorio de la República Argentina”. El proyecto fue consensuado con las cámaras empresarias del sector, que esperaban lograr aprobación, especialmente por plantearse de manera contemporánea a la nacionalización de YPF.
Las expectativas se fueron diluyendo de a poco al punto de que hoy todo parece indicar que la iniciativa va camino a un punto muerto. Incluso se modificó en uno de sus puntos medulares para seducir al oficialismo –en la original descartaba la posibilidad de que las petroleras exploten comercialmente puntos de venta al público y en la posterior se aceptaba un 15 por ciento- y ni así consiguió apoyo.
Desde la Comisión legislativa destacan que la labor es “permanente” por el continuo ingreso de proyectos, pero admiten que las reuniones no son tan frecuentes como debieran. Las debe convocar la presidenta –la fueguina Rosana Bertone– y a juzgar por la periodicidad de las mismas lo hace bastante poco: la última fue el 16 de agosto y la anterior, cuatro meses antes.
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