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Los cambios que los proveedores impusieron en los contratos llevaron a muchas estaciones de servicio a recurrir a la Justicia para defender sus intereses, sobre todo respecto a cuestiones ligadas a la rentabilidad. Consideran que en los últimos años los operadores perdieron el sentido de pertenencia por la marca
Animarse a hacerle un juicio a una petrolera no es nada sencillo. Las grandes compañías disponen de importantes equipos de abogados, relaciones con los principales magistrados del país y un colchón económico muy importante que les permite enfrentarse ante un tribunal sin demasiado temor a las consecuencias.
Para las estaciones de servicio, en cambio, la situación es claramente distinta, debido al esfuerzo que significa costear un proceso judicial. Tanto los honorarios profesionales, como la posibilidad de perder el juicio y tener que resarcir al proveedor con sumas millonarias, frenan, por lo general, las demandas.
Mario Mangiante, experto en derecho energético asegura que en los últimos tiempos creció notablemente la conflictividad entre operadores y proveedores como consecuencia de las imposiciones comerciales que implementaron algunas firmas, entre las que se destacan el no reconocimiento del impuesto al cheque, los capitales de trabajo y los cargos por contaminación ambiental. En este nuevo contexto, asegura que “hay más juicios que antes” y que las marcas que más demandas reciben son YPF, Esso y Shell.
Uno de los factores que atribuyó el especialista tiene que ver con la reducción de los plazos que estipulan los contratos a apenas a 5 años, situación que en su opinión influyó notablemente sobre los estacioneros en el sentido de pertenencia por la marca, sobre todo en reacción a la gran cantidad de bocas que no logran renovar el vínculo comercial.
“Antes los contratos duraban hasta 15 años y ahora no superan los 5, incluso con la incertidumbre de no saber si se va a poder renovar”, analiza el asesor legal.
Las condiciones de mercado tampoco son ajenas a este nuevo panorama que vive el sector. Los problemas de abastecimiento hicieron que las petroleras descarten obligaciones en el largo plazo para evitar responsabilidades con las estaciones de servicio. Desde el momento en que ponen el sello, los operadores tienen el derecho a recibir la misma cantidad de volumen que recibían el año anterior sumado el porcentaje en que haya crecido la economía, compromiso que en algunas ocasiones es difícil de afrontar para las empresas.
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