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Los dispositivos móviles permiten completar el pago junto al vehículo, ofrecer productos de la tienda y reducir las esperas. La misma plataforma puede integrarse con la caja y acompañar experiencias de autodespacho.
En una Estación de Servicio no todos los cobros se realizan de la misma manera. La playa requiere movilidad, la caja necesita rapidez y seguridad, mientras que la tienda debe responder a momentos de alta demanda sin formar largas filas. El lubricentro, por su parte, combina atención, comercialización de productos y tareas de gestión. Frente a esa diversidad, una única terminal fija puede resultar insuficiente.
Clover desarrolló una familia de dispositivos, software e integraciones que busca conectar esos espacios dentro de un mismo ecosistema. La propuesta consiste en elegir el equipo más conveniente para cada sector sin dividir la información ni multiplicar sistemas que después deben administrarse por separado.
Uno de los ejemplos es Clover Flex, un punto de venta móvil con pantalla táctil, impresora, lector, escáner y conectividad por WiFi y LTE. Su formato permite llevar el cobro directamente hasta el surtidor, evitando que el cliente tenga que trasladarse hasta la caja después de cargar combustible.

Esa movilidad también puede aprovecharse para algo más que recibir un pago. Mientras se completa la carga, el operador puede ofrecer productos de la tienda, informar promociones, utilizar códigos QR o atender una fila alternativa cuando aumenta el movimiento. En operaciones que buscan un formato todavía más compacto, Clover Pocket permite realizar cobros digitales y enviar los comprobantes por mensaje de texto, correo electrónico o QR.
Para la caja, Clover Mini incorpora las funciones de un punto de venta en un equipo de dimensiones reducidas. Bajo un esquema de semi integración, el empleado genera la operación desde el sistema de facturación y el usuario puede ver el importe, acercar o insertar la tarjeta, ingresar su clave y confirmar el pago desde su propia pantalla.
Este procedimiento mantiene el medio de pago bajo control del cliente, disminuye la manipulación de las tarjetas y ayuda a reducir los tiempos de atención. El mismo dispositivo también puede incorporarse a tótems y participar en experiencias de autodespacho.
En ese caso, el cliente puede identificarse, seleccionar el surtidor, autorizar la operación y comenzar la carga. Si se realiza una retención inicial, el sistema ajusta posteriormente el monto al consumo efectivo. El proceso conecta la terminal, el surtidor, los medios de pago y la gestión de la estación, con el objetivo de brindar mayor autonomía y transparencia.
En tiendas y lubricentros, donde la operación suele incluir más productos y tareas administrativas, Clover Station Duo propone una solución integral. Cuenta con una pantalla de 14 pulgadas para el comercio, otra táctil de 8 pulgadas orientada al consumidor y una impresora incorporada.

Desde esa segunda pantalla, el cliente puede revisar su compra, confirmar importes, consultar beneficios, utilizar programas de fidelización y completar el pago. Al mismo tiempo, el establecimiento accede a herramientas relacionadas con empleados, inventario, reportes e integración con otras aplicaciones. De esta manera, un solo puesto puede reemplazar parte del equipamiento que suele acumularse sobre el mostrador.
La tienda de conveniencia presenta otro desafío. Los picos de demanda no siempre coinciden con la cantidad de personal disponible y una demora puede hacer que el automovilista abandone una compra antes de llegar a la caja. Clover Kiosk incorpora una alternativa de autoatención mediante una pantalla táctil desde la cual es posible seleccionar productos, personalizar pedidos y pagar sin depender de la intervención de un empleado en cada paso.
El autoservicio permite absorber una mayor cantidad de operaciones, acortar las filas y liberar al equipo para la preparación de alimentos, la reposición o la atención personalizada. También responde a un consumidor que ya está acostumbrado a resolver compras mediante pantallas en supermercados, locales gastronómicos y otros comercios.

La diferencia respecto de una terminal tradicional está en la lógica de plataforma. Cada equipo cumple una función específica, pero todos pueden formar parte de una misma estructura tecnológica. Así, el estacionero tiene la posibilidad de comenzar por el sector donde encuentra la necesidad más urgente y sumar nuevas herramientas a medida que cambian la operación y los hábitos de sus clientes.
El esquema de contratación mensual también apunta a evitar que la modernización quede atada a un único desembolso de gran magnitud. La incorporación puede hacerse de manera gradual, comenzando, por ejemplo, con el cobro móvil en la playa para luego avanzar sobre la caja, el shop, el lubricentro o los espacios de autoservicio.
En un negocio donde cada minuto de espera influye sobre la experiencia del consumidor, cobrar ya no consiste solamente en recibir un pago. También implica facilitar la circulación, reducir pasos, ofrecer productos en el momento indicado y conservar la información necesaria para administrar mejor la operación. La propuesta de Clover busca precisamente unir esos puntos para que la tecnología acompañe al cliente desde que llega al surtidor hasta que termina su compra.
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