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La conexión entre despacho, cobro y gestión permite reducir puntos vulnerables, mejorar la trazabilidad de cada operación y reforzar los controles hasta la acreditación final.
¿Qué ocurre después de que una terminal muestra la frase “pago aprobado”? Para el cliente, probablemente la operación terminó. Para una Estación de Servicio, debería ser apenas uno de los pasos de un recorrido que comienza con el combustible despachado y recién concluye cuando el dinero está correctamente liquidado y acreditado. La posibilidad de vincular todos esos movimientos en un mismo circuito tecnológico empieza a sumar una nueva capa de seguridad sobre una operación cada vez más digitalizada.
Una de las alternativas disponibles son las terminales de pago integradas directamente al surtidor. A diferencia de un Posnet independiente, estos dispositivos quedan vinculados a la infraestructura de la playa, al procesamiento del comercio y, mediante diferentes integraciones, al sistema de gestión y facturación. El objetivo es reducir puntos aislados dentro del proceso y permitir que cada cobro pueda relacionarse con la carga que lo originó.

“El principal cambio es que la terminal deja de ser un dispositivo periférico e independiente y pasa a formar parte de la infraestructura tecnológica del surtidor y de la Estación de Servicio”, explicó Guido Delgado, Gerente de Proyectos y Desarrollo de Software de DataOil, en diálogo con Surtidores.
La solución que comercializa la compañía trabaja con surtidores Gilbarco y terminales FlexPay, que, según precisó el ejecutivo, cuentan con certificación directa de Fiserv. Esto implica que cada dispositivo debe instalarse, configurarse y habilitarse específicamente para el comercio en el que va a operar.
Esa arquitectura incorpora una dificultad adicional frente a maniobras basadas únicamente en sustituir físicamente una terminal. Un equipo diferente no podría simplemente ocupar el lugar del original y comenzar a canalizar cobros bajo la misma lógica, ya que también se debería intervenir la configuración y las conexiones tecnológicas asociadas a la Estación de Servicio.
Sin embargo, el cambio más relevante no ocurre solamente en el dispositivo. La integración permite unir tres procesos que tradicionalmente pueden funcionar por separado: despacho, cobro y gestión. La terminal procesa el pago desde la posición de carga y la operación puede asociarse con el combustible efectivamente entregado.
A partir de allí, la información puede continuar hacia los sistemas de gestión y facturación. De ese modo, el estacionero cuenta con la posibilidad de reconstruir el recorrido completo de la transacción: cuánto combustible salió, cuál fue el importe abonado, cómo quedó registrado, qué liquidación generó y finalmente dónde se acreditó el dinero.
Para Delgado, allí está uno de los principales cambios: “El punto central es que el control no termine en un ‘pago aprobado’, sino que la estación pueda conciliar toda la operación de punta a punta”.
Esa trazabilidad cobra relevancia a medida que las Estaciones de Servicio suman medios de pago, aplicaciones, promociones y sistemas digitales que conviven en una misma playa. Cuantos más actores intervienen entre el despacho y la acreditación, mayor es también la necesidad de poder identificar rápidamente dónde se produjo una diferencia.
¿Eso obliga a renovar los surtidores? No necesariamente. DataOil puede proveer equipos Gilbarco con FlexPay incorporado de origen, pero también analiza alternativas de adaptación para instalaciones que ya se encuentran funcionando.
La posibilidad depende de cada playa. Antes de avanzar, la empresa realiza un relevamiento sobre el modelo de surtidor, su electrónica, el controlador, las comunicaciones disponibles, la conectividad y el sistema de gestión utilizado. Ese diagnóstico determina qué componentes pueden mantenerse y cuáles necesitan modificaciones para soportar la incorporación de las terminales.

Además del cobro, la pantalla de FlexPay puede utilizarse como un nuevo punto de interacción con el cliente. Delgado detalló que el sistema permite configurar promociones, descuentos y acciones de venta cruzada de acuerdo con variables como el horario, el día o el perfil del usuario.
A esa capacidad se están sumando conexiones con aplicaciones de las petroleras, cuentas corrientes y otros procesos habituales de playa. De esta manera, la terminal deja de cumplir exclusivamente una función transaccional y comienza a participar también en la identificación del usuario y en determinadas operaciones comerciales.
La identificación puede extenderse incluso al personal. Mediante pulseras o llaveros, el sistema permite reconocer quién interviene en cada operación y desarrollar modelos híbridos entre atención tradicional y procesos automatizados. Allí también aparece la posibilidad de avanzar hacia esquemas de autodespacho en aquellas jurisdicciones y condiciones en las que la normativa lo permita.
La seguridad física y financiera del dispositivo constituye otro componente. La tecnología de Invenco utilizada en estas terminales proviene de soluciones desarrolladas para mercados como Estados Unidos, donde el pago en el propio surtidor forma parte de la operatoria habitual. De acuerdo con el especialista, los equipos fueron concebidos específicamente para permanecer expuestos al público y dificultar tanto su manipulación como la captura indebida de información.
En ese sentido, incorporan estándares PCI y EMV, además de lectores y PIN Pads diseñados para reducir prácticas de skimming. El esquema permite también que la tarjeta permanezca en manos del usuario durante el proceso de pago, evitando una instancia adicional de manipulación por parte de terceros.
Incluso componentes menos visibles fueron adaptados al funcionamiento intensivo de una playa. Los mecanismos de impresión, por ejemplo, contemplan velocidades y sistemas destinados a disminuir atascos de comprobantes y otras interrupciones que, multiplicadas por cientos de operaciones diarias, pueden afectar la experiencia de uso.

Pero ninguna arquitectura tecnológica elimina la necesidad de control interno. La automatización puede cerrar vulnerabilidades, aunque no reemplaza la conciliación financiera ni la supervisión del operador. Las Estaciones de Servicio deben continuar verificando ventas, liquidaciones y acreditaciones, administrar adecuadamente los permisos de acceso y controlar periódicamente el estado de las terminales.
En definitiva, la seguridad del cobro ya no depende únicamente de proteger físicamente un Posnet. A medida que el despacho, el pago y la administración comienzan a comunicarse entre sí, el desafío pasa por construir un circuito en el que cada peso pueda seguirse desde el surtidor hasta la cuenta bancaria. Para evaluar compatibilidades e implementaciones sobre instalaciones existentes, DataOil brinda relevamientos técnicos y canaliza las consultas a través de ventas@dataoil.com.ar.
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