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La automotriz amplió su objeto social para poder construir, operar y administrar puntos de recarga de vehículos eléctricos. La decisión aparece después del acercamiento de Tesla con YPF y anticipa una mayor competencia por las ubicaciones estratégicas.
BYD dio un paso formal para ampliar su presencia en la Argentina más allá de la venta de vehículos eléctricos e híbridos. La compañía modificó su estatuto y sumó expresamente la posibilidad de participar en la planificación, construcción, instalación y operación de estaciones de carga, una actividad que comienza a ganar espacio dentro de las Estaciones de Servicio.
La decisión fue aprobada durante una Asamblea General Extraordinaria de Accionistas realizada el 10 de septiembre. A partir de esta modificación, BYD Auto Argentina quedó habilitada para desarrollar infraestructura de recarga por cuenta propia, junto con terceros o mediante distintas formas de asociación.

El nuevo objeto social le permite ser propietaria de estaciones, operar instalaciones, administrarlas, ofrecerlas bajo contratos de leasing y encargarse de su mantenimiento. También podrá prestar servicios de carga, almacenamiento y gestión energética.
Para los operadores de Estaciones de Servicio, el movimiento abre un escenario para seguir de cerca. BYD podría instalar allí sus equipos, desarrollar espacios exclusivos o buscar acuerdos con redes que ya cuentan con ubicaciones estratégicas, energía disponible, atención permanente, sanitarios y propuestas gastronómicas. Estas condiciones convierten a las estaciones tradicionales en candidatas naturales para alojar cargadores.
La reforma va más allá de la colocación de equipos. La empresa también incorporó la importación, comercialización, distribución, puesta en marcha y reparación de cargadores, sistemas de almacenamiento, componentes y repuestos. Esto le permitiría intervenir prácticamente en toda la cadena del negocio, desde el suministro de la tecnología hasta la prestación final del servicio.
Otro aspecto relevante es la incorporación de soluciones digitales. BYD podrá desarrollar aplicaciones móviles, plataformas de administración, medios de pago y sistemas de gestión de carga. Esta integración resulta clave para un mercado en el que el conductor necesita localizar equipos, conocer su disponibilidad, iniciar la operación y abonar el consumo desde el teléfono.
La posibilidad de combinar cargadores con sistemas de almacenamiento también puede ser de interés para las Estaciones de Servicio. Las baterías permiten acumular energía en horarios de menor demanda y utilizarla cuando los vehículos requieren más potencia.

El movimiento se produce mientras otras automotrices también comienzan a involucrarse en el despliegue de infraestructura. Tesla, por ejemplo, firmó una carta de intención con YPF para explorar proyectos conjuntos vinculados con redes de carga rápida y almacenamiento de energía. En ese caso, la compañía estadounidense aportaría su tecnología y la petrolera aprovecharía la cobertura territorial de sus Estaciones de Servicio.
La diferencia es que BYD, por el momento, no informó una alianza con una red de estaciones ni detalló ubicaciones, inversiones o plazos. El cambio estatutario constituye una habilitación para desarrollar esas actividades pero no la confirmación de un plan de obras.
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