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La incorporación de pantallas digitales, sistemas de pago y cartelería inteligente permite renovar la experiencia del cliente sin reemplazar el equipamiento existente. Especialistas sostienen que la inversión puede representar menos del 15 por ciento del costo de un surtidor nuevo.
La modernización de una Estación de Servicio suele asociarse a grandes obras y a la renovación completa de los surtidores. Sin embargo, el mercado comenzó a ofrecer alternativas que permiten incorporar nuevas funcionalidades sobre los equipos ya instalados, reduciendo la inversión necesaria y acelerando los tiempos de implementación.
Hoy es posible sumar pantallas digitales de alta definición para emitir publicidad, promocionar la tienda de conveniencia, comunicar campañas comerciales o incorporar códigos QR que facilitan el pago mediante billeteras virtuales, sin necesidad de reemplazar el surtidor.
En diálogo con Surtidores, Jorge Calmels, responsable del área de Ventas de Losi & Cía, explicó que estas soluciones permiten actualizar la imagen de la playa y agregar herramientas comerciales mediante intervenciones de baja complejidad.

No obstante, no todas las Estaciones de Servicio cuentan con equipos compatibles para este tipo de adaptaciones. En esos casos, la modernización puede encararse desde otro lugar: el espacio que rodea al surtidor.
Pantallas instaladas en las punteras de isla, nuevos sistemas de iluminación y cartelería digital cumplen la misma función de captar la atención del cliente durante el tiempo que permanece cargando combustible, sin intervenir el equipo de despacho.
La elección de una u otra alternativa depende de cada establecimiento. Para Calmels, el primer paso debería ser un relevamiento técnico que permita determinar qué posibilidades ofrece la infraestructura existente. Aun así, señaló que cuando es posible incorporar pantallas directamente sobre el surtidor, esa suele ser la solución con mayor impacto porque concentra la comunicación exactamente donde permanece el cliente durante toda la operación.
El aspecto económico aparece como uno de los principales argumentos para este tipo de proyectos. Según explicó el especialista, adaptar tecnología a un surtidor existente representa menos del 15 por ciento de la inversión necesaria para adquirir e instalar un equipo nuevo, lo que convierte a esta alternativa en una de las formas más accesibles de actualizar la playa.
Aunque desde el punto de vista técnico recomienda pensar el proyecto de manera integral para unificar criterios de diseño y optimizar costos, la instalación de pantallas también puede realizarse de manera gradual. Esto permite que cada operador avance según sus tiempos, prioridades y presupuesto disponible.
Más allá del cambio estético, la incorporación de pantallas permite jerarquizar la imagen de la playa, generar un espacio publicitario propio y transformar el surtidor o su entorno inmediato en un canal de comunicación directa con el cliente. También habilita la posibilidad de promocionar la tienda de conveniencia, comunicar campañas activas o facilitar el pago mediante códigos QR durante el momento exacto en que el usuario interactúa con la marca.

LA TRANSFORMACIÓN QUE VIENE
Para Calmels, la evolución tecnológica de las playas recién comienza. El avance de la digitalización de los medios de pago, la cartelería inteligente y una experiencia cada vez más orientada al autoservicio marcarán los próximos años del sector.
En paralelo, el referente de Losi & Cía señaló que ya existen equipos preparados para operar bajo modalidad de autodespacho, aunque su adopción todavía requerirá una etapa de adaptación por parte de operadores y usuarios.
En ese contexto, las inversiones actuales en pantallas, cartelería digital y nuevos sistemas de interacción pueden funcionar como un primer paso hacia playas más automatizadas, eficientes y orientadas a mejorar la experiencia del cliente.
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