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El último aumento fue el principal detonante de una jornada de protestas. Los manifestantes sostienen que Uruguay mantiene precios elevados pese a la baja registrada por variables internacionales que históricamente inciden en su formación.
La discusión sobre el precio de los combustibles volvió a instalarse con fuerza este lunes en las rutas. Transportistas, productores rurales y trabajadores vinculados a la actividad agropecuaria realizaron movilizaciones en 31 puntos del país para manifestar su rechazo al reciente ajuste de precios y expresar su preocupación por la futura implementación de la guía electrónica de cargas.
Aunque la convocatoria incluyó diversos reclamos, el costo del gasoil y las naftas ocupó el centro de los cuestionamientos. Con el respaldo de “Un Solo Uruguay”, los presentes sostuvieron que la evolución de variables como el petróleo y el dólar no justifica los incrementos aplicados en el mercado local.
En varios cruces de rutas nacionales se observaron camiones, maquinaria agrícola y vehículos particulares participando de concentraciones que, según informó Policía Caminera, se desarrollaron sin cortes totales de circulación. En algunos puntos se realizaron enlentecimientos del tránsito y entrega de folletería para informar a la población sobre los motivos de la protesta.
Uno de los aspectos más criticados durante la jornada fue la decisión de aumentar los costos pese a que los indicadores internacionales muestran una situación distinta a la observada años atrás.
“Somos el país con combustibles y energía más caros de América Latina, donde las familias trabajadoras enfrentan costos insostenibles para producir y vivir”, sostuvo Un Solo Uruguay en un comunicado difundido durante la movilización.

LOS NÚMEROS QUE GENERAN MALESTAR
Norberto Pereira, referente del movimiento, cuestionó especialmente la distancia entre las recomendaciones técnicas y la decisión final adoptada por el Poder Ejecutivo. “La URSEA planteó rebajas para el gasoil del 5 por ciento y para las garrafas del 2 por ciento y, sin embargo, tuvimos aumentos”, afirmó.
A su entender, los valores actuales no encuentran explicación únicamente en la evolución del mercado internacional. “En abril de 2022 el dólar estaba a 40.80 pesos y hoy está a 40.15. En abril de 2022 el petróleo Brent estaba a 108 dólares y hoy está entre 86 y 90. Sin embargo, la nafta estaba a 79 pesos y hoy está a 93”, comparó.
Para Pereira, estos datos reflejan que existen factores internos que continúan presionando sobre el precio final que pagan consumidores y empresas. “Es clarísimo que estamos haciendo caja con los combustibles”, expresó.
El dirigente también apuntó a los costos estructurales del sector energético y mencionó las pérdidas acumuladas por la división Portland de ANCAP como uno de los elementos que terminan trasladándose a los usuarios.
EL IMPACTO SOBRE EL TRANSPORTE Y LA PRODUCCIÓN
Durante las movilizaciones, los asistentes insistieron en que cada aumento repercute directamente sobre la actividad económica. “Cuando sube el combustible, sube todo. No afecta solamente al transportista; afecta a quien produce, a quien vende y al consumidor final”, manifestó uno de los voceros consultados durante la jornada.
El sector sostiene que el gasoil representa uno de los principales componentes de la estructura de costos del transporte de cargas y advierte que cualquier ajuste termina impactando sobre los fletes, la logística y la competitividad de distintas actividades productivas.
LA GUÍA ELECTRÓNICA TAMBIÉN GENERA RESISTENCIA
Otro de los temas presentes en la protesta fue la futura guía electrónica de cargas impulsada por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Los transportistas consideraron que la herramienta podría generar dificultades operativas, especialmente en zonas rurales donde existen problemas de conectividad. Además, expresaron preocupación por los procedimientos necesarios para gestionar la documentación antes de cada traslado.
Sin embargo, la ministra Lucía Etcheverry, aseguró que el sistema todavía se encuentra en etapa de diseño y que continúa siendo trabajado junto a las organizaciones del sector.

LA RESPUESTA DE LAS ÚLTIMAS HORAS
Desde el gobierno, la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, cuestionó la oportunidad de las movilizaciones y afirmó que los ajustes aplicados hasta el momento aún se encuentran por debajo de los registrados durante 2022, cuando el mercado internacional se vio impactado por la guerra entre Rusia y Ucrania.
“Todavía no hemos alcanzado los niveles de aumento que tuvo el gasoil en 2022 y en aquel momento no hubo este tipo de planteos”, sostuvo la jerarca. Cardona atribuyó la volatilidad actual a la situación geopolítica internacional y aseguró que el conflicto en Medio Oriente está generando una presión sobre los precios energéticos incluso superior a la observada durante el inicio de la guerra en Europa.
No obstante, ratificó la disposición del gobierno a mantener instancias de diálogo y manifestó su confianza en que las próximas reuniones permitan acercar posiciones.
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