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Participaron de una reunión informativa en Diputados donde advirtieron sobre la pérdida de más de 370 mil vehículos a gas desde 2022, la caída de conversiones y el retroceso del consumo.
El futuro del GNC volvió a instalarse en la agenda parlamentaria nacional luego de la reunión informativa realizada en la Cámara de Diputados, donde representantes de CECHA y dirigentes de distintas provincias presentaron un diagnóstico técnico sobre la actualidad del sistema y reclamaron políticas activas para evitar que continúe achicándose uno de los segmentos históricos de la matriz energética argentina. El encuentro, desarrollado en el ámbito conjunto de las comisiones de Comercio y de Pequeñas y Medianas Empresas, también incluyó exposiciones relacionadas con biocombustibles, combustibles alternativos y movilidad sustentable, en medio de una discusión cada vez más intensa sobre el rumbo energético que tomará el país en los próximos años.
La Cámara de Expendedores de Combustibles de San Juan tomó la voz cantante a través de su presidente Miguel Caruso, quien acercó a los legisladores una presentación elaborada con estadísticas de ENARGAS correspondientes al período 2016-2026 (ver al pie de la nota). El trabajo reflejó la fuerte contracción sufrida por el parque automotor impulsado a gas durante los últimos años, aunque al mismo tiempo buscó poner en valor la infraestructura existente, la inversión privada realizada y las posibilidades de recuperación que todavía conserva el sistema si aparecen herramientas orientadas a estimular la demanda y facilitar el acceso de nuevos usuarios.

En diálogo con Surtidores, el titular de CECA San Juan sostuvo que la intención del sector fue “mostrar con números concretos que el GNC sigue siendo competitivo, tiene capacidad instalada en todo el país y puede ocupar un lugar importante dentro de la transición energética argentina”. Según explicó, resulta alarmante la rapidez con la que cayó el número de unidades habilitadas y por el deterioro de la actividad vinculada a talleres, conversiones y Estaciones de Servicio, una cadena que durante décadas generó empleo técnico especializado y movilizó inversiones privadas en distintas provincias.
El informe presentado ante los diputados indicó que Argentina alcanzó su pico histórico en mayo de 2022 con 1.775.811 vehículos a gas habilitados. Cuatro años después, el registro cayó a 1.405.694 unidades, lo que representa una pérdida superior a 370 mil vehículos y un retroceso cercano al 19 por ciento. Desde la entidad explicaron que el fenómeno coincidió con el fuerte incremento del precio del combustible gaseoso, especialmente tras la liberación de valores ocurrida durante 2024, año en el que el metro cúbico registró subas que alteraron la ecuación económica de muchos usuarios.
Aun así, los dirigentes remarcaron que el GNC continúa siendo la opción más barata para circular. Los datos difundidos durante la jornada parlamentaria mostraron que el costo promedio actual ronda los 58 pesos por kilómetro recorrido, frente a aproximadamente 142 pesos de la nafta súper. La diferencia equivale a un ahorro cercano al 59 por ciento, una ventaja que el sector considera suficiente para recuperar competitividad si aparecen mecanismos de financiamiento y políticas de difusión capaces de acercar nuevamente el sistema a trabajadores, taxistas, remiseros, transportistas y usuarios particulares.
Otro de los ejes expuestos ante los legisladores estuvo relacionado con la caída de las conversiones. Mientras durante 2019 se realizaron más de 181 mil instalaciones de equipos de GNC, en 2025 apenas se superaron las 64 mil operaciones. Entre enero y mayo de 2026 el mercado registró poco más de 33 mil traspasos, una cifra que refleja cierta estabilización respecto del año anterior, aunque todavía muy lejos de los niveles históricos que supo alcanzar la actividad. Según indicaron los empresarios, cada equipo instalado moviliza talleres, mano de obra calificada, proveedores, logística y recaudación impositiva, por lo que la desaceleración impacta sobre toda la cadena comercial.

Frente a ese panorama, la exposición incluyó cinco medidas concretas que CECHA y las cámaras provinciales consideran prioritarias para revitalizar el mercado. La primera propone eliminar aranceles para equipos de conversión, tomando como antecedente los beneficios otorgados recientemente a vehículos eléctricos importados. El sector entiende que el costo inicial del kit, valuado entre 800 y 1.200 dólares, se transformó en la principal barrera de ingreso para miles de potenciales usuarios.
La segunda propuesta apunta a crear líneas de crédito blandas destinadas a financiar conversiones vehiculares. Los empresarios sostienen que, con tasas subsidiadas, el ahorro operativo permitiría recuperar rápidamente la inversión, especialmente en actividades donde el automóvil constituye una herramienta de trabajo permanente. El tercer planteo reclama una campaña nacional de difusión para visibilizar nuevamente las ventajas económicas y ambientales del GNC, ya que consideran que gran parte de la población desconoce la diferencia de costos existente respecto de los combustibles líquidos.
El cuarto pedido presentado en Diputados busca generar incentivos fiscales para talleres e instaladores certificados por ENARGAS, con el objetivo de sostener empleo técnico especializado y fortalecer una actividad que todavía posee presencia federal. Finalmente, las entidades solicitaron la conformación de una mesa permanente de trabajo entre funcionarios y representantes privados para discutir normativa, evolución tarifaria, abastecimiento y planificación de largo plazo, del mismo modo que ya ocurre en otros segmentos energéticos.
Durante la reunión también se puso el foco sobre la infraestructura construida alrededor del sistema. Actualmente funcionan 2.075 estaciones de GNC distribuidas en 20 provincias argentinas, de las cuales 890 se encuentran en Buenos Aires, 336 en Córdoba y 151 en Mendoza. El dato que más resaltaron los empresarios fue que toda esa red fue desarrollada exclusivamente mediante inversión privada, sin financiamiento estatal directo y bajo regulación técnica de ENARGAS. Según estimaciones expuestas ante la comisión, el entramado operativo representa desembolsos superiores a los 2 mil millones de dólares acumulados durante décadas.

Además del costado económico, la exposición incorporó argumentos vinculados al impacto ambiental. El trabajo indicó que el GNC permite reducir alrededor de un 25 por ciento las emisiones de dióxido de carbono respecto de la nafta, disminuye significativamente el monóxido de carbono y prácticamente elimina partículas sólidas contaminantes. A diferencia de otras alternativas que todavía requieren desarrollo de infraestructura, los empresarios insistieron en que el gas vehicular ya cuenta con estaciones operativas, tecnología instalada y más de 1,4 millones de vehículos en circulación.
“La infraestructura está, el recurso es argentino y la experiencia técnica existe. Lo que hace falta es una política que vuelva a darle previsibilidad y acompañe al usuario”, concluyó Caruso tras el encuentro legislativo, en una jornada donde el Congreso volvió a escuchar al sector estacionero y dejó abierto el debate sobre el lugar que ocupará el GNC dentro de la próxima etapa energética del país.
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