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El mercado pasó de 4.000 operaciones mensuales a cerca de 8.000, mientras los operadores revisan precios, contratos e infraestructura para transporte pesado. Expertos analizaron las oportunidades en el último webinar de Surtidores.
Las conversiones a GNC volvieron a crecer y ese dato empieza a cambiar la lectura del negocio para las Estaciones de Servicio. Durante el último webinar de Surtidores, María Fernanda Martínez, Gerente de Gas Natural Vehicular de ENARGAS, señaló que el mercado pasó de un piso de entre 4.000 y 5.000 conversiones mensuales a casi 8.000 en la actualidad.
La cifra, según explicó, no sólo refleja una mejora coyuntural, sino que muestra que el usuario vuelve a mirar al GNC como una alternativa posible frente al encarecimiento de los combustibles líquidos.

El dato aparece en un momento particular para el sector. La diferencia de precio entre el GNC y la nafta volvió a ensancharse, el transporte pesado empieza a ocupar un lugar más relevante y el país cuenta con una red instalada que puede recuperar parte del protagonismo perdido en los últimos años.
“Claramente estamos atravesando una etapa de cambio, de redefinición, de desarrollo de sinergias”, afirmó Martínez, al describir un escenario donde el GNC ya no se piensa solo para vehículos livianos, sino también para transporte pesado, transporte público y otras aplicaciones vinculadas a la logística.
El webinar contó además con la participación de Juan Manuel Rumin, Presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Rosario (CESGAR) y referente de CECHA, y de Luis María Navas, Gerente de Legales de CONTEGAS, quienes analizaron el momento actual desde la mirada de los operadores y del marco regulatorio.
UNA RED QUE EMPIEZA A ADAPTARSE AL TRANSPORTE PESADO
El segundo eje fuerte del encuentro fue la infraestructura disponible para abastecer vehículos de mayor porte.
Según detalló la referente de ENARGAS, en el último tiempo se avanzó en el desarrollo de corredores para transporte pesado y logística, especialmente en el NOA, la zona centro, la pampa gringa, Vaca Muerta y la Patagonia. La funcionaria explicó que, con estaciones existentes y modificaciones marginales, ya se logró una distancia promedio menor a 100 kilómetros entre puntos de carga en varias regiones, mientras que en la Patagonia ese promedio se ubica en torno a los 170 kilómetros.
Ese dato resulta central para el negocio, porque permite proyectar autonomía suficiente para camiones y flotas que necesitan planificar recorridos con puntos de repostaje previsibles.
En términos de infraestructura, Martínez informó que hoy existen 278 estaciones de carga de GNC habilitadas para transporte pesado. Además, remarcó que una parte de esa red ya cuenta con alto caudal, una condición necesaria para reducir tiempos de carga y mejorar la experiencia operativa de los usuarios de mayor consumo.
La proyección también marca un salto relevante: ENARGAS estima que, en un plazo razonable, la red podría ascender a 540 estaciones preparadas para que el transporte pesado pueda abastecerse en distintos corredores del país.
Para las Estaciones de Servicio, esto implica una oportunidad distinta a la del mercado liviano tradicional. Un camión puede representar un volumen muy superior al de un auto particular, pero también exige otra preparación: espacio, circulación, compresión, almacenamiento, tiempos de carga y ubicación sobre corredores logísticos.
UNA FECHA SENSIBLE PARA LOS CONTRATOS DE GNC
El crecimiento de la demanda convive con una fecha determinante para el negocio: hoy, 30 de abril, es el último día para cerrar la mayoría de los contratos de suministro de GNC, que vencen a las 00 horas del 1° de mayo.
Rumin explicó que la actividad se manejó históricamente con contratos anuales, aunque en los últimos años hubo renegociaciones frecuentes por los cambios en el mercado. En ese marco, señaló que el principal movimiento actual está vinculado con la Resolución 66 de la Secretaría de Energía y la Resolución 409 de ENARGAS, que empiezan a reflejar un cambio en el origen del gas que abastece a cada área.
Desde la mirada de los operadores, ese punto es relevante porque puede ordenar una discusión que venía generando distorsiones entre regiones. Rumin habló del “sinceramiento del origen de la inyección de gas para cada área” y planteó que esa modificación debería traducirse en valores más estables y más homogéneos a lo largo del país.
El cambio de cuencas también reduce la exposición de algunas zonas a los vaivenes de abastecimiento vinculados al norte y al gas importado de Bolivia. Para las estaciones, esto podría mejorar la previsibilidad al momento de negociar con comercializadores o productores, una preocupación recurrente cada vez que se renuevan contratos.
En ese punto, el referente de CECHA sostuvo que el nuevo esquema puede permitirle al expendedor construir una oferta más atractiva para recuperar consumidores que se habían alejado del GNC por la pérdida de competitividad de los últimos años.
Navas coincidió en que el sector ingresa a una etapa distinta. Desde su mirada, las nuevas normas le dan al GNC un nivel de previsibilidad superior al de otros períodos porque incorporan a la actividad dentro de la demanda prioritaria.
“Con respecto a años pasados, la previsibilidad que hay en este momento podríamos decir que es óptima”, afirmó el Gerente de Legales de CONTEGAS, al destacar que por primera vez aparece en el marco normativo la palabra “ininterrumpible” asociada a la actividad.
No obstante, también advirtió que esa mejora regulatoria debe acompañarse con criterios uniformes por parte de las distribuidoras, para que las inversiones no se demoren por exigencias distintas según la zona.

ENTONCES… ¿SIGUE SIENDO COMPETITIVO EL GNC?
Los tres panelistas coincidieron en que el GNC conserva una oportunidad concreta en Argentina, aunque bajo nuevas condiciones.
Martínez sostuvo que el combustible es competitivo por la diferencia de precio actual y por el potencial de Vaca Muerta para sostener valores razonables en el largo plazo. Además, remarcó que la posibilidad de atender distintos segmentos -livianos, pesados, maquinaria y flotas- permite diversificar el riesgo de las estaciones y pensar estrategias comerciales más específicas.
Rumin compartió una lectura similar desde el lado expendedor. A su entender, el país reúne una condición favorable: produce gas, necesita consumirlo y cuenta con una red de estaciones con capilaridad suficiente para acompañar una nueva etapa de crecimiento. En ese marco, ubicó al GNC como un combustible de transición con potencial para reducir importaciones y sostener una alternativa económica para el usuario.
Navas, en tanto, fue más enfático sobre el rol de las estaciones duales. Aseguró que en Argentina la estación sustentable es aquella que combina combustibles líquidos y GNC, mientras que las bocas dedicadas exclusivamente al gas necesitan muy buen volumen y ubicación para sostenerse en el tiempo. También pidió avanzar en la actualización normativa para reducir costos de inversión y facilitar nuevas habilitaciones.
Lo que está demostrando el mercado es que el GNC vuelve a tener condiciones para crecer, pero ya no alcanza con esperar que la demanda llegue sola. Las Estaciones de Servicio deberán mirar con mayor precisión su ubicación, el tipo de cliente que pueden captar, el contrato que firman, el costo de abastecimiento y la infraestructura necesaria para atender nuevos consumos.
El repunte de las conversiones marca una señal positiva. La oportunidad, ahora, dependerá de cómo cada operador logre convertir esa tendencia en un negocio sostenible.
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