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Ante el regreso de las limitaciones de abastecimiento en algunas regiones, desde la Cámara de Expendedores de GNC explicaron que volcarse a un sistema ininterrumpible permite mantener operativas a las estaciones durante los períodos de mayor consumo.
Con el regreso de los cortes de suministro de gas natural a Bocas de Carga interrumpibles en distintos puntos del país (Metrogas y Naturgy Ban ya los están aplicando), la Cámara de Expendedores de GNC volvió a impulsar entre sus asociados la contratación de volúmenes firmes como herramienta para sostener la continuidad operativa durante el invierno. El presidente de la entidad, Pedro González, explicó a Surtidores que desde hace años la entidad desarrolla una campaña permanente para ampliar este tipo de acuerdos, especialmente en las regiones donde los cortes afectan con mayor frecuencia a las estaciones.
Según indicó el dirigente, las bocas de expendio que cuentan con contratos firmes pueden continuar despachando hasta el límite del volumen contratado aun cuando las distribuidoras aplican restricciones sobre otros segmentos de consumo. “Cuando aparecen limitaciones en el sistema, las estaciones con firme pueden seguir vendiendo hasta el cupo adquirido. Eso evita cierres inmediatos y permite mantener parte de la actividad”, señaló.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires, de acuerdo con estimaciones de CEGNC, cerca del 98 por ciento de las Estaciones de Servicio ya opera bajo esta modalidad. Esa cobertura permitió que el impacto de las últimas restricciones fuera menor en comparación con otras regiones donde todavía predominan los contratos interrumpibles.
González explicó que muchos operadores analizan permanentemente la relación entre costos, ventas y demanda al momento de definir el tipo de abastecimiento. El suministro interrumpible tiene un valor más bajo durante gran parte del año, aunque queda sujeto a limitaciones temporarias cuando el sistema prioriza el consumo residencial. “Cada empresa toma decisiones de acuerdo con su realidad económica, el movimiento de su estación y la rentabilidad de la zona donde trabaja”, sostuvo.
De acuerdo a los dichos del directivo de la CEGNC, uno de los puntos donde las restricciones generan mayores complicaciones es La Plata. Allí, una gran cantidad de estaciones opera con contratos interrumpibles y cada episodio de limitaciones repercute directamente sobre taxistas, remiseros y vehículos particulares que dependen del GNC para circular. “La problemática también se replica en Mar del Plata y en distintas localidades de La Pampa, donde las limitaciones suelen sentirse con fuerza durante los períodos de mayor consumo energético”, agregó el entrevistado.

A esto se suma otro factor que impacta sobre el negocio del GNC en varias provincias: la reducción de la diferencia de precios frente a los combustibles líquidos. Desde la cámara explicaron que en el sur argentino los beneficios impositivos sobre las naftas y el gasoil achicaron considerablemente la brecha histórica que favorecía al gas natural comprimido, lo que afectó el ritmo de conversiones vehiculares y parte del nivel de consumo.
“De La Pampa hacia el sur el diferencial de precios se redujo mucho y eso influye en la demanda. En el AMBA el GNC todavía mantiene una ventaja económica importante frente a las naftas, pero en otras zonas la ecuación cambió bastante”, concluyó González.
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