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El aumento cercano al 50 por ciento en las cotizaciones globales ya genera inquietud entre operadores del sector, que siguen de cerca el posible impacto sobre los costos de abastecimiento, el valor en los surtidores y la demanda durante el invierno.
El fuerte incremento que mostró el precio internacional del gas natural durante las últimas semanas comenzó a encender señales de alerta dentro del negocio del GNC. Las Estaciones de Servicio siguen de cerca la evolución de los valores externos, mientras crece la preocupación por posibles efectos sobre el costo del metro cúbico y la provisión durante el invierno.
El exsecretario de Energía y presidente del Instituto Argentino General Mosconi, Jorge Lapeña, aseguró a Surtidores que el gas en el mercado global “aumentó alrededor de un 50 por ciento” respecto de los registros de fines de febrero, un movimiento que volvió a poner bajo análisis la ecuación económica del sector.

“Habrá que ver cómo impacta en el gas natural comprimido para los automóviles y también en el gas domiciliario”, señaló el especialista, quien recordó que cerca del 10 por ciento del parque automotor argentino funciona actualmente con este combustible.
La suba internacional coincide además con el ingreso de las bajas temperaturas, período en el que históricamente crece la demanda residencial y aparecen mayores exigencias sobre el sistema de transporte y distribución.
En ese marco, empresarios estacioneros observan con atención la evolución de los contratos de abastecimiento y el comportamiento de los costos operativos. Si bien buena parte del gas que consume Argentina proviene de producción local, los movimientos externos suelen influir sobre los valores internos, principalmente cuando aumenta la necesidad de importaciones para cubrir picos de consumo.
El GNC mantiene todavía una diferencia importante frente a las naftas y el gasoil. Esa ventaja económica permitió sostener durante años un caudal estable de usuarios particulares, taxis, remises y flotas comerciales. Sin embargo, operadores del rubro admiten que cualquier modificación fuerte en el precio del gas puede alterar la rentabilidad de las estaciones y también el bolsillo de quienes eligieron este sistema para reducir gastos diarios.
En varias provincias, las bocas de expendio vienen trabajando además con márgenes ajustados debido al incremento de tarifas eléctricas, costos laborales y gastos de mantenimiento vinculados a compresores y equipos de despacho. Por ese motivo, cualquier variación en el valor de compra del gas impacta de manera directa sobre la actividad.
Lapeña explicó que el mercado argentino tiene características distintas a las de otros países porque cuenta con recursos propios, aunque aclaró que el negocio energético local no queda aislado de lo que ocurre en el exterior.

“El precio internacional siempre termina influyendo de alguna manera sobre las decisiones internas”, sostuvo.
Dentro del sector recuerdan además que durante los períodos de alta demanda invernal suele priorizarse el abastecimiento domiciliario e industrial, algo que en determinados momentos derivó en restricciones parciales para estaciones con contratos interrumpibles.
Para Lapeña, la clave radica en mantener reglas claras y una administración eficiente de los recursos disponibles, evitando movimientos bruscos que terminen afectando tanto a usuarios como a operadores del expendio.
“El país necesita previsibilidad y planificación para cuidar la competitividad del GNC y sostener un servicio estable durante los meses de mayor consumo”, concluyó.
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