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La demanda dejó de centrarse en productos puntuales y obliga a los operadores a garantizar disponibilidad, servicio y respuesta inmediata en cada punto de venta.
Las Estaciones de Servicio empiezan a mostrar un cambio en su lógica comercial: ya no alcanza con seleccionar bien qué vender, sino con asegurar que el cliente encuentre exactamente lo que necesita en el momento en que lo necesita.
Ese giro, que impacta directamente en la operación diaria, lo planteó Teresa Pesce, presidenta de TOPAES SA, distribuidora de insumos con más de 45 años de trayectoria. En diálogo con Surtidores, describió una reconfiguración en la forma en que los estacioneros piensan su negocio.

“En este sector se busca el servicio ante todo. Calidad de producto, buena atención y buena entrega”, afirmó. Lejos de una lógica basada en “productos estrella”, el mercado se volvió más amplio y transversal, con una oferta que abarca desde insumos operativos para playa hasta artículos de reventa y productos para la tienda de conveniencia.
Uno de los cambios más relevantes que identifica Pesce es el regreso a una estrategia de surtido más amplio. Tras una etapa en la que muchas estaciones redujeron su oferta para optimizar costos y rotación, hoy se observa un movimiento inverso.
La razón es operativa, ya que el cliente valora resolver una urgencia en el momento. Desde una lámpara quemada hasta una escobilla o un problema con la batería, la expectativa es que la estación funcione como un punto de solución inmediata.
En ese sentido, el negocio vuelve a poner en el centro su concepto original de cercanía y respuesta rápida, pero con una lógica más profesionalizada. Por eso empresas como TOPAES SA pusieron el foco de la innovación en mejorar la logística, los tiempos de entrega y la confiabilidad para sostener esa promesa de servicio.
Este punto no es menor en un contexto donde el acopio de mercadería pierde relevancia como estrategia financiera, obligando a trabajar con stocks más ajustados y reposiciones eficientes. Esto implica un cambio estructural donde el negocio depende mucho de la velocidad de reposición y la calidad del vínculo con proveedores.
Así, el verdadero diferencial competitivo empieza a construirse puertas adentro: en la gestión del surtido, en la eficiencia logística y en la capacidad de anticiparse a lo que el cliente va a necesitar antes de que lo pida. Porque en un escenario donde la urgencia manda, la Estación que resuelve es la que se queda con el cliente.

“Nuestra gama es muy amplia: tenemos productos para reventa, insumos para la operación en playa y productos para la tienda, con una cartera de alrededor de 5000 artículos”, explicó la presidenta de la firma. Su oferta incluye desde accesorios clave del automotor -como escobillas, lámparas y lubricantes- hasta productos de impulso para la tienda, en una lógica que busca cubrir tanto la operación como la venta complementaria. A esto se suma un proceso de reconversión, con el desarrollo de productos de fabricación nacional que antes eran importados, apuntando a mejorar costos y disponibilidad.
En ese marco, la mirada de Pesce sobre el 2026 refuerza esa misma lógica operativa: “Se perfila un año con desafíos, pero en promedio va a ser un buen año”, al anticipar un escenario donde la diferencia no estará en el volumen, sino en la capacidad de respuesta.
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