Activar/Desactivar Leer Página
Directivas, operadoras y referentes de las entidades empresarias del sector, analizan cómo cambió el lugar femenino en la industria, qué barreras persisten y qué tipo de liderazgo empieza a transformar la cultura laboral del rubro.
En el mundo de las Estaciones de Servicio hoy las mujeres están en la playa cargando combustible, coordinando equipos, gestionando tiendas, negociando en cámaras empresarias o tomando decisiones estratégicas que impactan directamente en el negocio.
Durante décadas, muchas de esas tareas se pensaron como territorio masculino. Sin embargo, con persistencia y todo un contexto político-social que cuestionó el modelo establecido, las mujeres fueron ocupando esos espacios. Hoy no solo participan: también los transforman.
Pero el avance no es lineal ni homogéneo. El Día Internacional de la Mujer abre una oportunidad para detenerse a mirar el camino recorrido y, sobre todo, lo que todavía falta.
El 8 de marzo nació como una jornada de reivindicación laboral vinculada a las luchas de mujeres trabajadoras por condiciones dignas, igualdad de oportunidades y reconocimiento profesional. Más de un siglo después, ese espíritu vuelve a interpelar al mundo del trabajo, incluido el sector energético y el universo de las Estaciones de Servicio.
Para comprender cómo se vive hoy esa transformación, Surtidores consultó a mujeres que ocupan distintos roles dentro del sector. Sus miradas permiten trazar un mapa complejo del presente: avances claros, resistencias culturales que persisten y nuevas formas de liderazgo que comienzan a emerger.

UN ESPACIO GANADO, PERO TODAVÍA EN CONSTRUCCIÓN
Hay un punto en el que todas coinciden: el sector cambió. La presencia femenina es hoy mucho más visible que hace algunas décadas. En algunas estaciones incluso la mayoría del personal ya está integrado por mujeres.
Florencia Quiroga, operadora de YPF en Villa Adelina, lo ve reflejado en su propia experiencia familiar dentro del negocio y recuerda: “Cuando comenzó mi papá con este negocio hace 35 años no había mujeres. Las primeras llegaron con la primer tienda y estaban destinadas solo a ese sector”.
El cambio fue tan significativo que obligó a adaptar la infraestructura de trabajo. “Hoy tenemos el 66 por ciento del personal femenino. Incluso tuvimos que cambiar los vestuarios porque originalmente el de hombres era más grande que el de mujeres”.
Delicia, encargada de la YPF Full ubicada en el Mercado Central, también observa que la presencia femenina creció de forma notable en los últimos años. “Antes la participación era menor al 10 por ciento de la dotación y hoy entre el 60 y el 70 por ciento de quienes trabajan en ventas en surtidores y atención a autos son mujeres”.
Asimismo, describe que el avance se dio de manera progresiva: primero en la atención de GNC, luego en líquidos y ahora incluso en áreas que históricamente parecían reservadas a los hombres, como el servicio de lubricación. Para la encargada, el próximo desafío será ampliar la aceptación de las mujeres en todos los sectores técnicos de la estación.
Sin embargo, el crecimiento cuantitativo no siempre implica igualdad plena. Quiroga advierte que aún persisten prejuicios cotidianos y vinculados a una idiosincrasia nacional: “Si hay un hombre en la playa, muchas veces los clientes prefieren que les venda o les coloque el lubricante un hombre y no una mujer, cuando ambos tienen la misma capacitación”.
La expansión del rol femenino no solo se observa en la operación diaria; también empieza a notarse en los espacios de conducción. Marcela Pardal, gerente de franquicias en FGC Fuels Marketing, considera que el sector entendió que la diversidad no es un gesto simbólico sino una ventaja operativa.
Según su experiencia, el cambio también se percibe en la forma en que se valoran las capacidades profesionales. “Pasamos de ser figuras secundarias a ocupar el centro de la mesa. Hoy se valora mucho más la capacidad de gestión y la inteligencia emocional que aportamos; los resultados están a la vista”, afirma.
Ese mismo fenómeno lo observa Adriana Sors, presidenta de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Entre Ríos, desde el ámbito institucional. En su análisis, el avance femenino se volvió especialmente visible en los niveles de conducción, aunque aún queda mucho camino por recorrer en esta área donde casi no hay espacios ocupados por mujeres en el país.
La dirigente expresa que “son cada vez más las dueñas de estaciones, gerentas de flota y responsables de seguridad e higiene”. No obstante, reconoce que en el área técnica el proceso avanza más lentamente, identifica un factor que está ayudando a equilibrar el terreno: la digitalización, ya que “ha nivelado el campo de juego, permitiendo que la destreza técnica pese más que la fuerza física tradicional”.

En esta emblemática fecha en la que se conmemora la lucha de mujeres por la igualdad de derechos y oportunidades, es importante destacar el rol que ocupan las mujeres en la Federación y su compromiso por el crecimiento de la actividad en la que se desempeñan.
EL DESAFÍO CULTURAL QUE TODAVÍA PERSISTE
A pesar de los avances, varias de las referentes consultadas coinciden en que las barreras culturales siguen presentes.
Silvia Ficoseco, dirigente de la Cámara de Expendedores de Jujuy, lo describe con franqueza: “Es un proceso lento, no es tan fácil, pero lo estamos logrando a partir de demostrar que somos iguales de capaces y que muchas veces somos más tenaces”.
Pero quizás estos días sean una buena oportunidad para poner la lupa sobre esta reflexión: el desafío implica demostrar constantemente la capacidad. A las mujeres nada se les da por hecho. El cuestionamiento y el riesgo a perder el reconocimiento conseguido está latente.
“Con las mujeres que se están haciendo cargo de las estaciones noto muchísimo más compromiso y dedicación. Es como que tenemos la carga extra de demostrar que somos capaces en un sector tan machista”, asegura Ficoseco.
Algo similar advierte la presidenta entrerriana, quien identifica este prejuicio persistente como “la idea de que la operatividad técnica o el mantenimiento de infraestructura son tareas masculinas” y agrega que ese sesgo obliga muchas veces a las mujeres a demostrar el doble de capacidad para acceder a los mismos espacios.
Más allá de la discusión sobre igualdad, algunas referentes plantean que la presencia femenina también está introduciendo cambios en la forma de gestionar.
Betina Cuchereno operadora de Estaciones de Servicio YPF en Bahía Blanca, observa que la participación activa de mujeres en la operación genera mejoras concretas en el clima laboral y en la experiencia del cliente.
“Cuando participan activamente en la gestión, en la atención al cliente o en la conducción de equipos, el clima laboral mejora y también lo hace la experiencia del cliente”, declara y coincide con el planteo de Sors: “El liderazgo femenino en el sector combustibles hoy no busca replicar modelos antiguos de sacrificio absoluto, sino demostrar que una gestión equilibrada y humana es más rentable y resiliente ante las crisis”.
Para ella, la capacidad de equilibrar múltiples responsabilidades no debe verse como una debilidad sino como una ventaja estratégica.
En este contexto, el Día de la Mujer es una instancia de reflexión y no es celebración. Marcela Pardal considera que debería abordarse como “una jornada de balance y compromiso”, mientras que Betina Cuchereno sostiene que la fecha debería servir para pensar el trabajo y las oportunidades más allá del gesto simbólico. En esa misma línea, Florencia Quiroga propone visibilizar el esfuerzo cotidiano de miles de trabajadoras del sector, muchas de las cuales sostienen simultáneamente su actividad laboral y la vida familiar.
Aun con desafíos pendientes, las referentes coinciden en que el cambio ya está en marcha y transmiten un mensaje claro a las nuevas generaciones: animarse a ocupar el lugar. Pardal invita a no sentirse condicionadas por la historia de un rubro tradicionalmente masculino, mientras que Cuchereno recuerda que “la única independencia verdadera es la económica”. Con más de tres décadas en el sector, Silvia Ficoseco lo resume con una convicción simple: ponerle corazón a los desafíos.
DEJANOS TU COMENTARIO!