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Así explicó Juan José Aranguren, presidente de Shell Argentina los motivos por los que las petroleras evitan realizar inversiones para incrementar el procesamiento de combustibles y se abocan en la exploración y explotación de hidrocarburos, materia prima que las mantendrá en actividad en el negocio durante los próximos años
El año pasado se sintió la escasa capacidad que dispone nuestro país para elaborar combustibles. Creció la demanda en valores superiores a los que estaba preparada la oferta y las bocas de expendio se quedaban sin stock por la avalancha de automovilistas que se acercaban para cargar el tanque. Este año la situación se normalizó, pero según los especialistas, se debe a la retracción que sufrió el consumo por el freno de la economía.
Juan José Aranguren, presidente de Shell en Argentina explicó en la 43º Comisión Latinoamericana de Empresarios de Combustible (CLAEC) las causas que llevaron al sector de refinación a colapsar. Falta de inversiones, agotamiento de las reservas y controles estatales sobre precios, resumen para el directivo la situación del rubro.
“Hace diez años una refinería mediana, de aproximadamente 150.000 barriles por día, (en Argentina la más grande es la que tiene YPF en La Plata con capacidad para 170.000 y en segundo lugar a de Lujan de Cuyo con 120.000) que antes costaba entre 2.500 y 3.000 millones de dólares, hoy no baja de 6.000, por el aumento de los costos y la inflación que han sufrido los proyectos”, fundamentó.
La gestión estatal de YPF presentó un plan para los próximos cinco años en el que prevé destinar 8.000 millones de dólares para todo el sector del downstream (incluye refinación, logística y petroquímica, entre otros aspectos). El grueso de esa inversión, algo así como el 60 por ciento, será destinado a incrementar la producción de combustibles, monto que equivale a la construcción de una nueva refinería de gran magnitud.
Axion Energy, por su parte, anunció que desarrollará un proyecto de ampliación de la Refinería de Campana que le permitirá aumentar su capacidad de producción de diesel en un 60 por ciento y la de naftas en un 50. Actualmente esa instalación está en condiciones de procesar 360.000 metros cúbicos mensuales de crudo, lo que facilita un ritmo equivalente a cerca de 90.000 barriles diarios.
En la actualidad Argentina cuenta con ocho destilerías. Salvo YPF, que dispone de tres industrias instaladas, el resto de las marcas – Petrobras, Oil Combustibles, Shell, Axion Energy y Refinor – poseen una cada una. En conjunto, tienen una capacidad para procesar 700.000 barriles de crudo por día, cifra que prácticamente no cambia desde hace décadas.
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