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Representantes de las cámaras empresarias consideran que el año arrojó un saldo negativo en la mayoría de los aspectos que hacen al negocio. Criticaron principalmente las intervenciones del Gobierno sobre el mercado y sólo reconocen mejoras en el abastecimiento de combustibles. El resto, analizan, “fueron medidas equivocadas”
Luis Malchioldi, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles de Buenos Aires entiende que “la gran mayoría de las transformaciones que se produjeron durante este año fueron en sentido contrario a los intereses de los expendedores”. No ve mejoras en la rentabilidad de las Pymes y evalúa con preocupación los alcances del Decreto 1277 por crear las condiciones para la regulación de los precios de las naftas y el gasoil.
Desde el punto de vista de la gestión criticó que “muchos dirigentes permanecen en silencio y otros están teniendo una visión equivocada”. Puso como ejemplo los subsidios de 12.000 y 8.000 pesos mensuales que entregó YPF a las bocas que comercializan menos de 200 y 300 mil litros, aplaudido por algunas entidades de representación gremial empresaria, que en su opinión se trata “una dádiva” que no soluciona los problemas de fondo.
Sólo reconoce como mejora trascendente de este año la mejora en el abastecimiento de combustibles. Pero así y todo atribuyó esta situación a la caída de la demanda como consecuencia del freno de la economía, no tanto a la recuperación de la producción en las refinerías. “Las ventas de gasoil cayeron en algunas zonas de Buenos Aires un 24 por ciento”, fundamentó.
Acerca de los funcionarios que forman parte de la Comisión de Planificación del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas, Malchioldi considera que “quieren sovietizar la economía”. Aunque sin nombrarlas, hizo mención a las Resoluciones 2 y 3 que publicó en el Boletín Oficial el organismo para exigir a las bocas de expendio información acerca de ventas, datos particulares y estados contables desde el año 2006 a la fecha. Sin dudas, Malchioldi admite estar en desacuerdo con los controles que Axel Kicillof propone para la actividad.
Como cierre, el operador retomó una frase de Adam Smith que le parece interesante y pertinente: “el gobernante que intentase dirigir a los particulares en cuanto a la forma de emplear sus capitales, no sólo echaría sobre sí el cuidado más innecesario, sino que se arrogaría una autoridad que no fuera prudente confiar ni siquiera a consejo o senado alguno; autoridad que en ningún lugar sería tan peligrosa como en las manos de un hombre con la locura y presunción bastantes, para imaginarse capaz de ejercerla”.
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