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El 80 por ciento de la energía que consume el mundo proviene de combustibles fósiles, el 20 restante se compone por energía nuclear y otras renovables, situación que no avizora cambios, al menos en lo inmediato. La ciencia todavía no logró desarrollar alternativas sustentables capaces de reemplazar al petróleo
El Ingeniero Víctor Bronstein, consultor en temas energéticos, desarrolló durante su exposición “Mitos y Verdades sobre los Combustibles Alternativos” de la 43º Comisión Latinoamericana de Empresarios de Combustible (CLAEC) los motivos que hacen que el petróleo sea la fuente de energía dominante en el mundo. Subrayó que seguirá vigente hasta tanto no se encuentre un sustituto coherente a las necesidades del mercado global actual, fundamento que trajo confianza a los expendedores de naftas y gasoil del país.
El experto desmintió mitos acerca del crecimiento del uso de las energías renovables. Mostró proyecciones del Departamento de Energía de los Estados Unidos del año 2000 en las cuales se estimaba que en 2010 el precio del barril de crudo ascendería a 26 dólares – superó los 100 y llegó a su máximo de 140 en 2008 -, y a 28,42 en la próxima década. “No es casual. Estos discursos tienen una intencionalidad política .La idea es generar optimismo y confianza”, explica.
Ya en la década del 70, cuenta Bronstein, se decía que “el 20 por ciento de la energía que demanda Estados Unidos sería aportada por energía solar”. Sin embargo, refuta, “hoy la matriz energética de este país, que es la principal economía del mundo y consume el 25 por ciento de la energía de todo el planeta, está compuesta de la siguiente manera: 40 por ciento de petróleo, 23 de gas, 23 carbón, 8 energía nuclear y apenas un 6 por ciento de energías renovables. Estas últimas principalmente hidroeléctrica y biocombustibles”.
El mismo George Bush dijo en el año 2007 que el surgimiento de los Biocombustibles podría reemplazar la adicción al petróleo en los próximos años, predicción que no se condice con la participación de estos productos en la matriz general. Los costos y el rendimiento se encuentran en una situación desfavorable frente a los derivados del petróleo.
Así llevó tranquilidad a los expendedores de combustibles, que desde hace tiempo se preguntan hasta cuándo durará el negocio del petróleo. Según las explicaciones de Bronstein no hay motivos para preocuparse y considera que el uso de combustibles fósiles se mantendrá durante varias décadas. Uno de los factores que llevan a preferir las naftas y el gasoil pasa por su gran potencia y rendimiento. “Es muy superior a la de otras energías alternativas”, asegura.
Bronstein señala que en Latinoamérica más del 80 por ciento de las reservas de crudo pertenecen a Venezuela, de ahí se entiende su política de bajos precios en las estaciones de servicio. El negocio del país tropical está en la exportación de de combustibles al resto del mundo. Argentina, de hecho, importa una buena parte del fuel oil que utiliza para la generación de energía eléctrica.
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