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Tanto en Argentina como en el país que gobierna Hugo Chávez siguen cerrando estaciones de servicio, pese a que el consumo de combustibles y el parque automotor va en aumento. La falta de rentabilidad se debe a factores conocidos en la plaza local: bajos márgenes de ganancias, desprotección estatal y precios poco competitivos
En el año 2008 el Gobierno de Hugo Chávez sancionó la Ley Orgánica de Reordenamiento del Mercado Interno de Combustibles Líquidos, que entre otras cosas determinó que todas las petroleras internacionales debían apartarse del negocio para dejar su lugar a Petróleos de Venezuela, única compañía dedicada a la venta mayorista. Aunque en nuestro país hay participación de empresas privadas, YPF domina el 60 por ciento del mercado.
María Herminia Pérez, presidenta de la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos (Fenegas) contó que “en Venezuela el expendedor recibe un subsidio del Gobierno en función de los litros que vende durante todo el mes”, cifra que en algunos casos resulta insuficiente en relación a los costos propios de la actividad, pese al gran crecimiento del parque automotor y de la demanda de combustibles.
Los locales más pequeños, ubicados en zonas alejadas y de poca venta, se ven en muchos casos obligados a retirarse del negocio, al igual que en Argentina donde cerraron 3.000 puestos de venta en menos de una década debido a problemas de rentabilidad. Actualmente el país tropical dispone de 1.700 bocas de expendio.
En Venezuela la bonificación que reciben los puntos de venta no podría atarse a los precios porque son extremadamente bajos, tal cual se refleja en el diesel, que cuesta apenas 2 centavos de dólar por litro, situación que a su vez se repite en los otros productos.
Cada tres meses la Federación negocia un ajuste en la fórmula de subsidios para compensar el incremento de los costos operativos y laborales, medida que empezó a regir desde 2011. A partir de entonces, las estaciones le facturan a PDVSA de acuerdo a la cantidad de litros que despachan en el mes, empresa que a su vez se hace cargo de gastos que en nuestro país pasan por cuenta y orden del operador: imagen de las instalaciones, uniformes de los playeros y cursos de capacitación, entre otras cuestiones.
“Me parece que Argentina va poco a poco acercándose a lo que es nuestro mercado interno”, analizó Pérez. Y opinó: “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Le diría a los argentinos que miren bien lo que están haciendo”.
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