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Siguiendo el ejemplo de Córdoba, varios gobiernos provinciales analizan gravar las naftas para destinar su recaudación hacia fines específicos, principalmente para el desarrollo y mantenimiento de la infraestructura vial. Desde las cámaras de expendedores alertan que perjudicaría a los comercios que se ubican sobre la frontera
No es ninguna novedad que las autoridades piensen en instrumentar nuevos gravámenes sobre los productos de consumo en momentos en que las arcas fiscales se encuentran debilitadas. Este año, que la economía frenó el ritmo de crecimiento y los Gobiernos provinciales vieron disminuidos sus ingresos, se puso el ojo sobre los combustibles, por su doble condición de cobrarse de manera automática y de ser imperceptibles a los ojos de la gente.
El tributo promovido en Córdoba por el Ejecutivo, instrumentado mediante la Ley 10.081, aplica una suba de 40 centavos por litro expendido de nafta y gasoil grado 3, 30 para las naftas común y súper, de 20 centavos en el caso del gasoil común y 15 centavos para el Gas Natural Comprimido.
Fabián Tóbalo, asesor legal de la Federación de Expendedores de Combustibles de Buenos Aires (FECOBA) explica que “mientras se implemente de manera uniforme en toda la provincia sólo va a afectar a las bocas de expendio que están sobre el límite con otras”, que a partir de ese momento van a tener precios más económicos, situación que tentaría a los consumidores a cruzar la frontera para llenar el tanque.
Considera que no se verá afectado el consumo a nivel global, ya que parte de los clientes que lo hacían en una boca elegirán otro establecimiento para abastecerse del combustible. Si bien aclara que “es regresivo” y que funciona de la misma manera que el IVA, descarta que vaya a bajar la demanda.
Lo lamentable para el letrado es que “otras provincias que tienen problemas en la recaudación pueden tomar esta iniciativa como ejemplo”, situación que llevaría a un aumento generalizado del precio, pero sin dejar ningún rédito a las empresas del rubro, e incluso complicando futuros incrementos debido a cuestiones de competencia. Las marcas más caras podrían sentir el impacto aún más que las baratas, como YPF.
En Capital Federal y en Neuquén evalúan implementar una nueva tasa para financiar obra pública. Las Cámaras de expendedores iniciaron las gestiones para colaborar en el tema y evitar que las estaciones fronterizas resientan las ventas, tal cual pasó en Córdoba.
Desde el sindicato que nuclea a los trabajadores de las estaciones de servicio admitieron que podría impactar sobre los puestos de trabajo y los haberes del personal, incluso no descartan que los empresarios acudan a suspensiones como consecuencia de la caída de la actividad.
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