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Las subas que aplicó la petrolera estatal sobre los combustibles no cayó nada bien en el público, que a las pocas horas de sentir la medida manifestó su rechazo en las asociaciones que defienden los derechos del consumidor
El viernes pasado, YPF ajustó los valores de los combustibles en un 3 por ciento promedio a nivel nacional, decisión que fue justificada para “acortar la brecha con la competencia, que en algunos productos y algunas localidades varía entre un 10 y un 18 por ciento”, informaron desde la firma a través de un comunicado de prensa.
Héctor Polino, referente de Consumidores Libres, una organización que defiende los derechos de los usuarios aseguró que “mucha gente se comunicó en la tarde del viernes para preguntar, en primera instancia, si el incremento estaba autorizado de manera oficial”, situación que fue confirmada por la entidad.
Al enterarse de la noticia señaló que las reacciones de los compradores fueron todas “en contra del Gobierno porque consideran que por un lado los funcionarios dicen que quieren combatir la inflación pero después hacen todo lo contrario”. En su mayoría las quejas surgieron de consumidores que viven en el Gran Buenos Aires, no así de la Capital Federal.
En cuanto al suministro de combustibles admite que el mercado se encuentra estabilizado. A diferencia de otras épocas, hay stock de nafta súper y gasoil en las bocas de expendio, las dos variedades que hasta no hace mucho sufrían faltantes recurrentes.
La compañía no retocaba las pizarras desde julio último, mes en que remarcó los productos en un porcentaje similar al del viernes pasado. Aplicar microaumentos es la estrategia comercial que adopta YPF para mejorar la rentabilidad, incluso desde antes de que el Gobierno tomara el control operativo.
Ya hacia fines de 2011 y a principios de este año el Grupo Repsol actualizó los precios en promedio un 2 por ciento mensual, cifra que coincide con los indicadores que las consultoras privadas estiman para la inflación.
No obstante, la apuesta de Miguel Galuccio, presidente de y CEO de YPF es mucho más osada porque para juntar los 32.600 millones de dólares que se necesitan para cumplir con las inversiones que se detallan en el plan de alto impacto tendrá que llevar los combustibles un 40 por ciento más arriba, según explican los expertos en energía.
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