Activar/Desactivar Leer Página
Grupo La Plaza inauguró en General Roca un centro propio que reúne indicadores de su operación. La herramienta permite detectar desvíos, anticipar cambios en el consumo y orientar decisiones sobre personal, productos y medios de pago.
En las tiendas de Grupo La Plaza, el consumo viene ganando terreno entre las diez de la noche y las dos de la mañana. Ese cambio de hábito, que obliga a revisar la dotación de personal y la oferta de productos, es una de las tendencias que la red sigue desde su nuevo centro de inteligencia en tiempo real, inspirado en el RTIC de YPF: el modelo de inteligencia en tiempo real de la petrolera.
Este grupo está integrado por Servicios Cipolletti SRL y Río Salado SRL y desarrolla su actividad exclusivamente en Río Negro, con siete Estaciones de Servicio y dos bases de YPF Agro. La iniciativa reúne indicadores de distintas fuentes y los presenta en pantallas para facilitar el seguimiento cotidiano de la operación, identificar desvíos y evaluar tendencias.
La primera experiencia del centro se concentra en Retail, mientras que la incorporación de información del negocio agropecuario avanza de manera parcial. Actualmente, el volumen de información es 85 por ciento vs. 15 por ciento, respectivamente.

En diálogo con Surtidores, Jorge Barahona, socio del grupo; Flavia Zalazar, gerente general; Sue Kamada, gerente comercial de Retail; y Gastón Polo, gerente comercial de Agro, explicaron cómo adaptaron esa referencia a las necesidades de su estructura.
“Podés tomar decisiones en tiempo real, mirando la información que quieras”, planteó Barahona y aclaró que, aunque la organización ya trabajaba con datos y obtenía buenos resultados en los programas de YPF, ahora pueden observarlos reunidos en un mismo panel y comprender con mayor rapidez la marcha de los negocios.
Hasta entonces, la información se encontraba distribuida entre los sistemas de ventas, cobranzas y facturación, las herramientas de la petrolera y los reportes que elaboraba el equipo de análisis. Los datos existían, pero había que construir las consultas y recorrer distintas fuentes para acceder a ellos.
El esquema permitía consultar indicadores, aunque dependía de que cada usuario ingresara a buscar lo que necesitaba. El nuevo paso consistió en poner esa información de manera permanente frente a quienes gestionan la operación.
La propuesta de replicar el RTIC surgió del área de análisis de datos. El desarrollo se realizó internamente con participación del equipo y, según explicó Kamada, se recurrió a ingeniería inversa para consolidar la información disponible. Las nuevas pantallas modulares son la cara visible de un trabajo previo sobre sistemas, reportes y capacidades profesionales.
Por eso, al evaluar cuánto cuesta implementar una herramienta de estas características, Zalazar distinguió la compra del equipamiento de la inversión acumulada. El grupo ya había destinado recursos a atraer talento y organizar el trabajo con los datos. En la etapa final, el desembolso estuvo concentrado en las pantallas que permiten mostrar ese desarrollo.
PRIMEROS RESULTADOS Y PRÓXIMOS PASOS
Uno de los ejemplos que compartieron es el desplazamiento del consumo de las tiendas hacia la franja comprendida entre las 22 y las 2 de la mañana. Observar cómo cambia ese comportamiento permite revisar las dotaciones y preparar una oferta de productos acorde con los clientes que llegan durante la noche.
Otro foco es la evolución de los medios de pago. El seguimiento del efectivo, las tarjetas y las billeteras digitales ayuda a identificar ritmos diferentes entre establecimientos y proyectar necesidades operativas.
El grupo cuenta con cajeros automáticos que se abastecen del efectivo recibido de los clientes. Si esa recaudación pierde participación frente a los pagos digitales, también cambia la disponibilidad de dinero para sostener ese servicio. La lectura de las curvas permite anticipar esa discusión, aunque la transformación no ocurre a la misma velocidad en todas las estaciones.
En Agro, Polo describió que el proceso tiene otro grado de avance. La unidad trabaja con información comercial y algunas variables de seguimiento, pero todavía no está integrada plenamente al centro. El análisis de la cartera de clientes y de la actividad de los vendedores forma parte del camino para evaluar resultados con mayor precisión.
La iniciativa es propia del grupo, aunque utiliza información de herramientas y sistemas que ya están vinculados con YPF. Los analistas organizan la presentación de acuerdo con las necesidades de sus responsables comerciales. Replicar el modelo de la petrolera supone adaptar la forma de gestionar, con recursos y desarrollo propios.
Barahona ligó esa decisión con la velocidad de modernización de la compañía y la competencia entre banderas. “Cuando tenés una escala necesitas sí o sí tener equipos profesionales y colaboradores comprometidos”, sostuvo. Asimismo, relacionó la tecnología con una política de participación del personal, beneficios e incentivos.

Consultado sobre la conveniencia de avanzar con este tipo de inversión remarcó que “es importante porque es clave tener la información para gestionar exitosamente”. Aclaró, además, que los recursos necesarios dependen de la escala de cada operador.
Por ahora, el centro está instalado en la casa central, a la vista de los equipos que trabajan allí. El grupo ya realizó una reunión con sus indicadores en pantalla, sin necesidad de preparar una presentación adicional para mostrar los resultados.
El próximo objetivo es que cada unidad de negocio tenga su propio monitoreo. La propuesta es trasladar esa visualización a las estaciones para que sus líderes y colaboradores puedan seguir los datos de su operación y compararlos con los objetivos, como parte de la gestión diaria.
DEJANOS TU COMENTARIO!