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El exsecretario de Energía Daniel Montamat anticipó que, si el Brent se mantiene en estos niveles, la suba terminará reflejándose en los precios de los surtidores. El consumo ya viene en baja y un nuevo aumento podría profundizar esa tendencia.
El Brent volvió a subir y ya ronda los USD 95 por barril, un nivel que vuelve a poner bajo la lupa el precio de los combustibles. La cotización internacional no se traslada automáticamente al surtidor, pero sí termina teniendo peso en los costos de las refinerías. Y cuanto más tiempo permanece arriba, más difícil resulta evitar que esa diferencia llegue al precio final.
Daniel Montamat, exsecretario de Energía de la Nación, explicó que el petróleo representa aproximadamente el 70 por ciento del costo de las naftas y el gasoil. El porcentaje puede variar según el margen de refinación, pero da una idea bastante clara de por qué el movimiento del Brent resulta tan importante para el mercado local.
En términos simples, cuando el petróleo sube los combustibles tienden a acompañarlo. Si baja de manera sostenida, ocurre lo contrario. El punto está en cuánto demora ese movimiento en llegar a las Estaciones de Servicio.

En este escenario vuelve a aparecer el buffer que implementó YPF para amortiguar las variaciones del mercado internacional. El mecanismo funcionó como una cuenta compensadora entre los productores de petróleo y las refinerías no integradas.
Montamat recordó que, cuando el Brent llegó a superar los USD 100 durante la escalada del conflicto en Medio Oriente, el mercado argentino mantuvo el precio doméstico del crudo en poco más de USD 90 por barril. Sobre ese valor se acomodaron los precios de las naftas y el gasoil, evitando que el salto internacional llegara de inmediato a los consumidores.
Después ocurrió lo contrario. Cuando el Brent bajó, los productores comenzaron a compensar a las refinerías por la diferencia acumulada. De esa manera, se pudo sostener el precio de los combustibles mientras se desarmaba progresivamente la cuenta generada por el mecanismo.
Ahora, con el Brent nuevamente alrededor de los USD 95, la ecuación vuelve a cambiar. Si el crudo se mantiene por encima de los USD 90, el buffer puede volver a generar un crédito de los productores hacia las refinadoras para evitar una suba inmediata en los surtidores.
Pero hay un límite. En diálogo con Surtidores, Montamat remarcó que el mecanismo sirve para amortiguar una situación puntual, aunque no puede transformarse en una solución permanente. Si el Brent permanece durante varios meses cerca de los USD 100, la diferencia acumulada será cada vez más difícil de absorber y, tarde o temprano, tendrá que reflejarse en los precios internos.
Ahí aparece el otro problema: qué pasa con el consumo. El mercado de combustibles viene atravesando meses de menor demanda y un aumento en los precios podría profundizar esa tendencia.
Según Montamat, en el corto plazo el consumo de naftas y gasoil responde poco a los cambios de precios. Quien necesita utilizar el auto para trabajar, estudiar o trasladarse no deja de hacerlo de un día para otro porque el litro aumente algunos pesos.
La respuesta cambia cuando el aumento se mantiene durante varios meses. En ese caso, los consumidores empiezan a ajustar sus hábitos, reducir recorridos, utilizar menos el vehículo o buscar alternativas. Por eso, el efecto sobre los volúmenes no aparece necesariamente al día siguiente de una suba, sino que se va acumulando con el tiempo.
El mismo mecanismo funciona en sentido contrario. Cuando los combustibles bajan y el precio se mantiene en niveles más accesibles, el consumo puede recuperarse. La diferencia está, justamente, en el plazo.

El especialista señaló que no existen estudios recientes que permitan establecer con precisión la elasticidad-precio de las naftas y el gasoil en Argentina. Por eso, más que fijar un porcentaje de caída determinado, considera necesario observar qué ocurre cuando los valores elevados se mantienen durante un período prolongado.
Para las Estaciones de Servicio, el escenario tiene una lectura concreta. Una suba del precio por litro puede mejorar el ingreso nominal, pero si al mismo tiempo reduce los volúmenes vendidos, el efecto sobre el negocio puede terminar siendo mucho menor de lo esperado.
Por eso, para Montamat, el dato que habrá que seguir no es solamente dónde está hoy el Brent, sino cuánto tiempo puede permanecer en estos niveles. Un barril en USD 95 durante algunos días puede ser absorbido mediante mecanismos de compensación. Si se instala durante semanas o meses y se acerca nuevamente a los USD 100, el margen para sostener los precios actuales será cada vez menor.
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