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Una tecnología de avanzada permite reducir la capacidad contratada a la distribuidora y utilizar energía almacenada cuando los compresores de GNC disparan el requerimiento durante pocos minutos. La alternativa apunta a bajar un cargo que puede tener un peso decisivo en la rentabilidad de una estación.
La electricidad se convirtió en uno de los costos que más atención exige a los operadores de Estaciones de Servicio. No solo importa cuánto consumen los equipos a lo largo del mes, sino también cuánta potencia necesitan en determinados momentos. Una diferencia de pocos minutos puede obligar a mantener contratado un nivel muy superior al requerimiento habitual y encarecer la factura.
Una Estación de Servicio puede llegar a necesitar 120 kW y, sin embargo, utilizar ese nivel durante apenas unos minutos al día. La tecnología de peak shaving busca cambiar esa ecuación: en lugar de contratar capacidad suficiente para cubrir el mayor requerimiento, el establecimiento acuerda un nivel inferior con la distribuidora y utiliza un banco de acumuladores para cubrir los saltos transitorios.
El beneficio económico aparece cuando esa diferencia permite reducir el cargo correspondiente a la potencia contratada sin afectar el funcionamiento de la playa.

“El sistema fue concebido para bajar la potencia contratada a la distribuidora, porque desde hace ya algunos años gran parte de la facturación de una factura eléctrica es por potencia contratada, mientras que los cargos por energía son mínimos”, explicó a Surtidores, Sebastián Dolce, gerente de Global Oil SRL.
La diferencia adquiere especial importancia con el GNC. Una playa de combustibles líquidos con servicompras puede desenvolverse con una demanda cercana a 25 o 30 kW. Cuando entra en funcionamiento el compresor, el requerimiento puede saltar hasta 115 o 120 kW, aunque esos episodios duren aproximadamente cinco minutos y se produzcan varias veces durante la jornada.
“Ya teníamos noción de que una Estación de Servicio de combustibles líquidos con una tienda de conveniencia no consume más de 25 a 30 kilowatt, pero con la adición de gas natural comprimido y el uso de compresores de alta potencia los consumos se van a 115, 120 kilowatt, pero por muy pocos minutos”, detalló Dolce.
Allí aparece la oportunidad para los operadores. En lugar de dimensionar el contrato según esos máximos ocasionales, se puede establecer un nivel cercano a los 50 kW y reservar el almacenamiento para los momentos en que el compresor necesita una mayor provisión.
La diferencia también debe contemplar el tiempo necesario para recuperar la carga. Mientras la demanda habitual permanece por debajo del límite acordado, el excedente disponible se utiliza para volver a llenar los acumuladores y dejarlos preparados para el siguiente requerimiento.
La experiencia realizada en una estación Puma de Global Oil, ubicada junto al puente carretero entre Neuquén y Cipolletti, fue configurada para que la red pública provincial no entregue más de 60 kW. Cuando el requerimiento supera ese valor, la electrónica de potencia ordena la intervención del almacenamiento.
“El sistema funciona muy bien, se suprimieron los picos y está configurado para que la red eléctrica pública, en este caso la Cooperativa de Neuquén capital, no entregue nunca más potencia que 60 kilowatt. El resto es despachado por baterías”, afirmó el ejecutivo.
La solución no consiste en instalar un equipo estándar y replicarlo en cualquier comercio. Antes de definir la inversión hay que conocer el comportamiento eléctrico del establecimiento, porque el volumen de almacenamiento necesario cambia según el compresor, la cantidad de ciclos diarios y la duración de cada episodio.
Para obtener esa información se realiza una medición con un analizador de red. El registro permite conocer los horarios de mayor exigencia y determinar cuánto debe entregar el banco durante cada intervención.
“Cada Estación de Servicio consume distinto. También hay varios tipos de compresores de GNC y hay que emparejarlos con la tecnología disponible al momento de hacer el presupuesto”, sostuvo Dolce.
La velocidad de respuesta es otro factor decisivo. Las baterías de litio permiten entregar y recuperar energía con rapidez, una característica necesaria cuando el salto se produce de forma repentina y debe ser atendido sin trasladarlo a la red.
En la instalación neuquina se utilizaron inversores y electrónica de potencia alemana de SMA y baterías de alta tensión de la marca Sandoda. El proyecto fue ejecutado por Argenwer SRL y estuvo a cargo de tres ingenieros.
Pero existe una condición que los operadores deberán considerar antes de reducir su contrato: el ahorro no puede obtenerse a costa de superar el límite acordado. Si el establecimiento vuelve a requerir más capacidad de la prevista, la distribuidora podría solicitar una nueva ampliación. La situación puede ser más compleja si durante el período transcurrido la capacidad liberada fue asignada a otros usuarios conectados al mismo transformador.
“Los equipos que se utilicen para tecnologías de peak shaving deben ser de la máxima calidad, porque si en un momento nos pasamos de la potencia contratada corremos el riesgo de que la distribuidora nos pida nuevamente que contratemos más potencia”, advirtió Dolce.
Y agregó: “Una vez que bajamos el contrato, la distribuidora puede aducir que la potencia que teníamos nosotros ya la utilizaron otros clientes bajo el mismo transformador, en la misma zona. Están en todo su derecho de pedir que otra vez contratemos mayor potencia”.

Por eso, la mayor dificultad no está solamente en incorporar almacenamiento, sino en encontrar el punto económico adecuado. Cuanto mayor sea la reducción posible en el contrato, mayor será potencialmente el ahorro, pero también crecerá la capacidad que deberá tener el respaldo para evitar exceder el límite.
“Lo más arduo para calcular es el tamaño del banco de baterías y cómo emparejarlo con las alternativas comerciales que hay”, resumió Dolce.
El modelo puede adquirir mayor interés a medida que las estaciones sumen nuevos equipos eléctricos. El GNC ya genera saltos importantes, mientras que la eventual incorporación de cargadores rápidos para vehículos eléctricos podría elevar todavía más los requerimientos instantáneos.
La novedad para los operadores es que el almacenamiento deja de ser pensado únicamente como respaldo ante cortes. También puede convertirse en una herramienta financiera: permitir que una estación mantenga su actividad habitual, pero pague a la distribuidora por una capacidad menor.
“Ahí se define si las baterías son simplemente una solución energética o si pueden transformarse en una herramienta concreta para mejorar la rentabilidad de una estación de servicio”, sentenció Dolce.
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