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El presidente de
De este modo no se afectarían partidas del estado nacional, los que se pagarán después de que las obras estén finalizadas. “La obra puede hacerse sin gravitar sobre el presupuesto público, y asegurar un flujo seguro, que el que invierte tenga la seguridad de que va a recuperar la inversión“, dijo.
Es una tasa sobre el combustible que va directo al prestador del servicio, sin ingresar al circuito estatal “para evitar el crónico desvío de fondos. Una tasa de tres centavos de peso por litro de combustible“, explicó.
Al disertar en el Séptimo Foro de
A este ritmo se necesitarán 440 años para integrar todo el país. Hay que cambiar el modelo de gestión para construir
“Lo central es garantizar un ritmo de ejecución acorde con las posibilidades de la ingeniería y la técnica moderna. Tenemos un país llano, levemente ondulado. Construir carreteras es fácil y económico“, afirmó.
Laura había advertido oportunamente que los países más desarrollados tienen menores tasas de siniestralidad porque la expansión de su parque automotor fue acompañada de mejoras en la infraestructura. A pesar de los u$s 4.000 millones recaudados al año por impuestos a los combustibles, el Estado no los reinvierte en nueva infraestructura vial, dijo.
Con un costo de dos millones de dólares por kilómetro terminado de autopista y 2.315 trazas ya listas, el país podría concesionar de forma inmediata y al mejor oferente las rutas necesarias, enfatizó Laura, al ubicar el proceso de modernización vial como una emergencia social por las 7.000 muertes al año que se cobran las rutas y como creciente exigencia de los sectores productivos, ya que el 85% de la carga nacional se transporta por vía terrestre.
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