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Las fábricas de cerveza se unen a un proyecto para producir combustible a partir de desechos. Obtienen etanol a un precio de 2 dólares el galón. Es menos eficiente que la nafta pero también un 38 por ciento menos contaminante, pues produce menor proporción de monóxido de carbono
Karl Strauss Brewing Company, con sede en San Diego, es una de tres cervecerías californianas que en asociación con la compañía ecológica GreenHouse provee unas 29.000 toneladas de su desperdicio anual para convertir el alcohol residual en etanol. “Cuando se empezó este proyecto y se vio lo valioso que era la levadura residual nos preguntaron si podíamos ser unos de sus miembros fundadores“, dijo a la agencia Efe Melody Daversa, gerente de mercadotecnia de Karl Strauss.
La idea es aprovechar al máximo el alto contenido de alcohol que tienen estos residuos y transformarlos en combustible para autos por medio de un convertidor conocido como Microfueler.
Se trata de un surtidor de nafta personalizado, recientemente inventado por Tom Quinn y el científico Floyd Butterfield, que le entrega a los particulares la posibilidad de producir combustibles en su casa mediante un proceso relativamente simple y con materias primas como la levadura y la celulosa, entre otras.
“Básicamente se utiliza la levadura residual que se deja sedimentar y que tiene un 5 por ciento de etanol y se corre luego por una unidad de destilación en la planta o en las unidades de ‘e-fuel’, en el garaje de alguien, y el etanol termina siendo bombeado en un carro“, explicó a Efe Shawn Steele, gerente de calidad de esta cervecería que ha desarrollado una útil relación simbiótica con GreenHouse.
Según cifras de Quinn, presidente de E-Fuel, empresa que produce los Microfuelers y está asociada con GreenHouse, anualmente en Estados Unidos se desperdician unos 100.000 millones de galones de combustibles líquidos que podrían ser aprovechados en programas similares. Los camiones de GreenHouse recogen este combustible semiprocesado de la planta y lo cargan en los surtidores y el convertidor lo procesa para obtener etanol a un precio de 2 dólares el galón.
El etanol que resulta del proceso es menos eficiente que la nafta tradicional, pero también un 38 por ciento menos contaminante, pues produce una menor proporción de monóxido de carbono, de acuerdo con datos de los productores.
El primer surtidor experimental se encuentra ubicado en el hogar de Quinn y aprovecha la legislación estadounidense que permite a un particular producir hasta
Y con el fin de impulsar el desarrollo del proyecto, entre otros varios, el gobierno ofrece un incentivo crediticio de 5.000 dólares como parte de los 10.000 que cuesta el convertidor y que según los cálculos de GreenHouse, se pagaría en dos años.
El programa ha atraído además la atención de otras cervecerías como Sierra Nevada Brewing Co, una de las más grandes y poderosas de California, que anunció a mediados del año pasado un acuerdo con GreenHouse para instalar varios convertidores en su planta de Chico y utilizar su propio etanol en sus camiones distribuidores.
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