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Para los estacioneros, la escasez de combustibles y el congelamiento de precios fueron los temas que mayor desvelo le provocaron este año que termina de acuerdo a un relevamiento realizado por surtidores.com.ar. Sin embargo, muchos consideran que la situación ha mejorado respecto a períodos anteriores y aventuran un mejor pasar el 2011. Las ventas y los cambios de marcas también sumaron en la consulta
Surtidores.com.ar efectuó una consulta entre expendedores de todo el país para conocer los temas de mayor relevancia durante el año que finaliza y coincidentemente la opinión de los encuestados concurrió en un lugar común: el de las preocupaciones.
El 85 por ciento de los empresarios relevados señalaron a la escasez de combustibles y el congelamiento de precios como las cuestiones más destacadas del 2010. La mayoría subrayó que han pasado buena parte del año con las mangueras cruzadas sobre los surtidores, especialmente los primeros y los últimos meses, circunstancia que los afectó sobremanera en la rentabilidad y la pérdida de clientes que migraron hacia otras estaciones en busca de naftas y gasoil.
En este aspecto, los estacioneros calificaron el comportamiento de las petroleras de manera dispar: mientras algunos resaltaron la mayor predisposición y voluntad de determinadas compañías YPF y Esso- para mejorar el aporte de combustibles, otros criticaron duramente a sus proveedores por la desatención y la falta de compromiso dispensada.
El congelamiento de precios aplicado desde hace cuatro meses por el gobierno a las naftas y el gasoil también suma entre los desasosiegos que atraviesan los empresarios. Y es que durante este lapso se produjo un considerable aumento en los costos de la actividad y hasta un ajuste salarial, que de continuar esta situación complicaría el normal desarrollo poniendo en serios aprietos la continuidad de un buen número de estaciones de servicio.
Otras circunstancias del mercado que involucraron indirectamente a los expendedores ganaron espacio entre las cuestiones más encumbradas del 2010. La compra de 360 estaciones Petrobrás por parte de Oil y la posible venta de Esso se imponen como los hechos excluyentes que potenciaron la inquietud de los operadores ante la falta de certezas sobre su futuro.
Al margen de las tribulaciones, muchos consideran que la situación ha mejorado respecto a períodos anteriores y aventuran un mejor pasar el 2011. Avalan el pronóstico con una segura mayor demanda y la confianza en un mejor suministro mediante el posicionamiento de más empresarios nacionales al frente de las petroleras, además de la liberación gradual de las pizarras una vez que se resuelva la batalla judicial emprendida por Shell. Sin embargo advierten que todo ello será posible a través del compromiso de las autoridades con el sector, muchas veces declamado pero nunca concretado.
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