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El esquema de consignación que caracteriza a la compañía explica por qué es, hasta ahora, la única que avanza de manera decidida con la instalación de surtidores autogestionados en su red.
La decisión del Gobierno nacional de habilitar el autodespacho de combustibles marcó un punto de inflexión en la dinámica de las Estaciones de Servicio. La medida, que permite a los operadores ofrecer la modalidad de manera optativa y bajo estrictos protocolos de seguridad, fue presentada como un paso hacia la modernización del sector y la incorporación de nuevas tecnologías en el punto de venta.
En los hechos, la norma abrió el juego para todas las banderas por igual. Sin embargo, a varios meses de su entrada en vigencia, la implementación concreta muestra diferencias notorias. Mientras el marco regulatorio es el mismo, la estructura comercial de cada petrolera terminó siendo el factor determinante a la hora de avanzar o postergar inversiones.

En ese contexto, YPF aparece como la compañía que decidió desplegar mayoritariamente surtidores de autodespacho en distintas estaciones de su red. Para el presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles del NEA, Faruk Jalaf, la explicación es clara y responde a cuestiones estructurales. “No es que las otras marcas no puedan hacerlo, sino que el modelo de YPF le permite resolverlo con mucha más rapidez”, afirmó en diálogo con Surtidores.
Jalaf detalló que la petrolera opera bajo un sistema de consignación que le otorga mayor control sobre la operatoria comercial. “YPF define en qué estaciones instala el autoservicio y asume directamente la inversión. El estacionero no tiene que salir a financiar la compra del surtidor ni afrontar en soledad los costos tecnológicos”, explicó.
En contraste, la mayoría de las demás banderas trabajan bajo el esquema de compra-venta, donde el empresario adquiere el combustible y asume los riesgos y gastos de infraestructura. “Si un operador de otra marca quiere poner autodespacho, tiene que hacer números, comprar el equipamiento y adaptarse con recursos propios. Eso, en el contexto actual, hace que muchos prefieran esperar”, sostuvo el dirigente del NEA.
Desde la Patagonia, la mirada suma otro matiz. Carlos Pinto, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Río Negro y Neuquén, consideró ante este medio que la discusión también tiene un componente cultural. “Los argentinos somos reacios a los cambios. Muchas veces el freno no es sólo económico, sino de costumbre”, analizó.

No obstante, Pinto reconoció que, en su experiencia personal, la instalación del autodespacho le permitió resolver inconvenientes operativos en dos puntos de carga, optimizando tiempos y organización interna. Si bien dijo comprender la delicada situación financiera que atraviesan muchos colegas, remarcó que existen petroleras que acompañan institucionalmente a los estacioneros que deciden avanzar con esta alternativa, ya sea mediante asistencia técnica o esquemas de apoyo comercial.
Para Jalaf, el proceso recién comienza y podría replicar experiencias anteriores. “Esto es muy parecido a lo que pasó en su momento con los surtidores de carga eléctrica: YPF fue la primera en instalarlos, al principio casi de manera testimonial, como una estrategia de posicionamiento frente a los consumidores. Después el mercado fue acompañando. Con el autodespacho puede suceder algo similar. Cuando una compañía tiene la posibilidad de asumir la inversión y marcar tendencia, naturalmente toma la delantera”, concluyó.
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