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El Brent alcanzó uno de sus valores más altos desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente. Opinan Nicolás Gadano, Gustavo Lopetegui, Daniel Dreizzen, Daniel Gerold y Alejandro Einstoss.
El precio internacional del petróleo llegó a superar ayer los USD 110 por barril, luego de varias jornadas atravesadas por nuevos ataques contra barcos e instalaciones energéticas en Medio Oriente.
El movimiento fue rápido: apenas una semana antes, el crudo cotizaba cerca de los USD 97. Este nuevo salto vuelve a poner a prueba el esquema que utiliza YPF y que acompaña el resto de las petroleras para evitar que las variaciones internacionales lleguen de inmediato a las Estaciones de Servicio.
La estrategia, conocida como “buffer”, consiste en tomar un valor promedio como referencia. Así, las compañías pueden absorber una suba temporal y compensarla más adelante si el petróleo vuelve a bajar, sin modificar los precios al ritmo de cada movimiento del mercado.

De esta manera, los valores de las naftas y el gasoil no cambian con la misma dinámica que el barril. El sistema funciona mientras las variaciones sean temporales. La dificultad aparece cuando el crudo se mantiene alto durante varias semanas.
Nicolás Gadano, exjefe de Gabinete del Ministerio de Economía y actual economista jefe de Empiria, explicó a Surtidores que el mecanismo parte de la idea de que el aumento es circunstancial.
“Como esto es pura volatilidad y después va a volver a bajar cuando termine el conflicto, no aumento y me lo dejo a cuenta. Después me cobro cuando los precios vuelvan a caer”, señaló.
Sin embargo, advirtió que la situación cambia si el Brent permanece en estos niveles. “Teniendo los precios nuevamente muy arriba y sostenidos en el tiempo, la estrategia de no trasladar se hace cada vez más difícil”, afirmó.
Para Gadano, todavía resulta complicado anticipar lo que ocurrirá porque las cotizaciones cambian todos los días. De todos modos, marcó un límite: “Si los precios altos se mantienen, tarde o temprano la industria local lo tendrá que trasladar”.
Gustavo Lopetegui, secretario de Energía de la Nación entre 2018 y 2019, consideró que no debería esperarse una modificación inmediata. Según sus cálculos, los precios actuales de los combustibles ya reflejan un Brent cercano a los USD 100.
Por lo tanto, existe una diferencia con la cotización internacional, pero todavía debería mantenerse durante cierto tiempo para provocar una corrección en las pizarras de las estaciones.
“Hoy el Brent está arriba de ese nivel, pero vamos a ver cuánto dura. Me parece que tienen que pasar algunas semanas con precios muy por encima de los USD 100 para que se toque algo en el surtidor”, explicó. “Veremos cómo sigue la película”, agregó.
Por su parte, Daniel Dreizzen, exsecretario de Planeamiento Energético y actual director de Aleph Energy, sostuvo que el nuevo aumento vuelve a agrandar el buffer. “Se va a ampliar. Hay que ver hasta cuándo es sostenible y qué pasa con los precios del surtidor”, expresó.
Alejandro Einstoss, economista principal del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, no observa por ahora motivos suficientes para cambiar la política vigente. Señaló que la industria local estaría recibiendo un precio de entre USD 85 y USD 90 por barril, por debajo de la referencia internacional.
A su entender, esa diferencia y la fuerte volatilidad del mercado permiten mantener el esquema actual. “No veo un incentivo por parte de YPF para modificar esta política”, afirmó.
Einstoss también incorporó otro factor: el impacto que tendría una suba de los combustibles sobre la inflación. El Gobierno consiguió que el índice mensual perforara el 2 por ciento y un nuevo ajuste en las naftas y el gasoil podría complicar ese resultado.
“Si se mira por fuera del sector y se observa la macroeconomía, un aumento de los combustibles en este momento sería hasta inoportuno”, sostuvo.

Por esa combinación de razones, no espera cambios en el corto ni en el mediano plazo. “No hay nada que indique una modificación en la modalidad de sostener el precio interno de los combustibles”, aseguró.
El director de G&G Energy Consultants, Daniel Gerold, aportó finalmente otro dato que permite visualizar esa estabilidad: “Algunas empresas están exportando y solo venden volúmenes históricos. La demanda estacional baja estos meses”.
Las opiniones coinciden en un punto: más importante que el valor alcanzado durante una jornada será el tiempo que permanezca en esos niveles. Un pico generado por el conflicto puede bajar rápidamente. Pero si el Brent se instala varias semanas por encima de los USD 100, la presión sobre las petroleras será cada vez mayor.
Por ahora, los especialistas consideran que existe margen para esperar. La clave estará en las próximas semanas: no tanto en el máximo que toque el petróleo, sino en cuánto dure.
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