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Los esquemas de beneficios locales comienzan a ganar espacio en la agenda de los gobiernos municipales como herramienta para atraer emprendedores, generar empleo y dinamizar la actividad económica.
La discusión sobre la denominada tasa vial, aplicada en distintos municipios como recargo directo o indirecto sobre los combustibles, viene siendo uno de los puntos más sensibles para el sector expendedor en los últimos años. En ese marco, el entonces intendente de Tres de Febrero y actual senador provincial, Diego Valenzuela, ya había marcado posición al cuestionar este tipo de tributos por su impacto en la competitividad y en el precio final al consumidor.
“Ese tipo de cargas terminan trasladándose a la cadena y afectan tanto a las estaciones como a los usuarios”, había señalado en su momento, en línea con una visión que prioriza la reducción de distorsiones locales sobre la actividad económica.

Hoy, esa mirada se refleja en una política concreta a nivel distrital. A través de la Ordenanza 3722, Tres de Febrero puso en marcha el Régimen de Incentivos a la Generación de Inversiones (RIGI municipal), un esquema que apunta a promover proyectos productivos de gran escala mediante beneficios fiscales y reducciones en tasas locales. El objetivo es claro: atraer capital, facilitar la expansión de empresas existentes y estimular la creación de empleo registrado.
El régimen contempla bonificaciones sobre la Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene y reducciones en derechos de construcción para iniciativas que cumplan con determinados niveles de inversión o generación de puestos de trabajo. Aunque no está dirigido exclusivamente al sector de combustibles, su diseño permite que pueda abarcar proyectos de Estaciones de Servicio, ampliaciones de infraestructura o incorporación de nuevos servicios asociados a la movilidad.
En términos concretos, una nueva estación, una ampliación de playa, la incorporación de tiendas de conveniencia, lavaderos, centros de carga eléctrica o desarrollos logísticos vinculados al transporte podrían encuadrar dentro del esquema de beneficios, dependiendo de la escala del proyecto.
El propio Valenzuela reforzó ante este medio la filosofía detrás del cambio de enfoque. “Los municipios deben dejar de ver a la actividad económica como una fuente permanente de recaudación y empezar a generar condiciones para que invierta y crezca”, planteó, al sintetizar el espíritu del RIGI local.
En relación con las Estaciones de Servicio, destacó además su rol en la economía urbana: “No son solo puntos de expendio, son generadoras de empleo, servicios y movimiento en cada barrio”.

El antecedente cobra mayor relevancia porque Tres de Febrero ya había optado por no avanzar con la implementación de tasas viales, una decisión que lo diferenció de otros distritos del conurbano bonaerense. “Esta política, combinada ahora con un régimen de incentivos, configura un esquema de doble señal hacia el sector privado: menos carga impositiva y más estímulo a la inversión”, expresó Valenzuela a este medio.
Pero agregó que el impacto potencial no se limita al negocio del combustible porque la radicación de industrias, centros logísticos y desarrollos comerciales genera un mayor flujo de vehículos particulares, transporte liviano y camiones de carga, “lo que se traduce en un incremento sostenido de la demanda de combustibles, lubricantes y servicios asociados”, comentó.
El legislador aseguró finalmente que a su entender, el RIGI municipal comienza a ser observado como un posible modelo replicable en otras jurisdicciones. Municipios con corredores productivos, accesos viales o parques industriales podrían encontrar en este tipo de herramientas una forma de mejorar su competitividad sin recurrir a nuevas cargas tributarias.
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