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Una mala elección de luminarias puede disparar el consumo eléctrico, aumentar los costos de mantenimiento y hasta obligar a cerrar temporalmente una isla. Especialistas advierten cuáles son las decisiones más frecuentes que terminan encareciendo la operación.
La iluminación de una Estación de Servicio suele evaluarse por su impacto visual o por el consumo eléctrico de los equipos. Sin embargo, detrás de esa decisión se esconden factores que pueden afectar directamente la operación diaria del negocio, desde mayores gastos energéticos hasta intervenciones técnicas que obligan a detener momentáneamente la carga de combustible.
“Una luminaria ineficiente incrementa el gasto energético y acorta su vida útil, lo que obliga a reemplazos frecuentes”, explicó Ignacio Burak, titular de Luctron LED Lighting, en diálogo con Surtidores.

En una Estación de Servicio cada intervención en playa puede obligar a detener momentáneamente una isla de carga mientras se realizan los trabajos, lo que significa pérdida de facturación además del costo técnico de la reparación.
A ese impacto operativo se suma también la imagen del negocio, donde sectores de la playa con iluminación irregular o apagada pueden transmitir una sensación de descuido que afecta la percepción del cliente y, por lo tanto, su decisión de ingresar a la estación.
Por esta razón, el especialista comparte algunos de los principales errores más frecuentes al evaluar luminarias.
El principal destacado es elegir el equipo únicamente por la cantidad de watts que consume. La lógica simplificada de que si “consume más entonces ilumina mejor” suele llevar a comparaciones incorrectas entre productos.
En contraposición, Burak señaló que el parámetro que realmente hay que mirar “es la eficiencia, es decir, la relación entre potencia y cantidad de luz emitida en lúmenes”.
Cuando ese indicador no se tiene en cuenta, la estación puede terminar pagando más electricidad durante años o instalando equipos que no logran iluminar correctamente la playa.
Otro punto que suele subestimarse es el costo asociado al mantenimiento. Reemplazar una luminaria en playa no es una tarea simple: requiere logística, personal especializado, armado de andamios o alquiler de medios de elevación e interrumpir zonas operativas de la estación.
Si los equipos tienen una vida útil corta o presentan fallas frecuentes, el gasto acumulado en intervenciones puede terminar superando ampliamente la diferencia de precio que existía entre una luminaria económica y una de mayor calidad.
Asimismo, tal como describió el referente de Luctron LED Lighting, ante la duda sobre cómo va a quedar iluminado el espacio, muchos proyectos optan por instalar mayor cantidad de luminarias o potencias más altas para evitar zonas oscuras.

Sin embargo, el exceso de luz puede generar deslumbramiento en conductores y clientes, fatiga visual en los operarios y un aumento innecesario del consumo eléctrico. Esto implica invertir en equipos que no aportan mejoras reales en uniformidad ni en la percepción del espacio. En este sentido, existe una herramienta muy útil que permite evitar varios de estos inconvenientes y determinar la mejor propuesta técnico – económica.
Se trata del estudio lumínico para diagnosticar las necesidades reales de los espacios. Este permite definir cantidad, ubicación y tipo de equipos. Luctron LED Lighting diseña cada proyecto luego de haber realizado este diagnóstico, además del respaldo técnico del proveedor para minimizar tiempos de inactividad ante cualquier eventualidad.
Por último, es importante aclarar que no todas las luminarias están diseñadas para soportar las condiciones propias de una Estación de Servicio. Las soluciones pensadas para este tipo de instalaciones contemplan temperatura de color adecuada, protecciones frente a gases y agentes ambientales, y una fotometría que permita uniformidad sin generar encandilamiento. Por lo que un asesoramiento profesional se vuelve indispensable para garantizar la calidad de atención de primer nivel exigida por los usuarios en la actualidad.
Es totalmente falso decir que se pierde facturación por detener momentáneamente una isla de carga (o a una posición de carga) mientras se realiza una reparación o cambio de luminaria (u cualquier otro tipo de reparación en la isla), ya que el vendedor de playa está capacitado a guiar al cliente a otra posición de carga abierta.
Saludos.
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